La vicepresidenta primera del gobierno español y ministra de presidencia, Carmen Calvo, afirmó ayer mismo en declaraciones a RTVE que "El rey Juan Carlos no tiene actividad pública ni vive con los recursos públicos". Ni veinticuatro horas se ha aguantado la dudosa veracidad de esa afirmación, una vez se ha dado a conocer que el emérito exiliado no solo vive del erario público, sino que es el mismo ministerio que dirige Calvo quien sufraga parte de sus gastos.

Más allá de los gastos propios de Juan Carlos -entre los que se incluyen hoteles de lujo-, y los de su servicio de seguridad, que permanecen opacos, eldiario.es ha destapado este jueves que Juan Carlos disfruta en su exilio de tres ayudantes de cámara, los sueldos y desplazamientos de los cuales los paga el contribuyente a través de Patrimonio Nacional, organismo público adscrito a Presidencia que gestiona y conserva el patrimonio artístico e histórico.

Tres asistentes de cámara

Siempre según el medio citado, la Casa Real endosa a Patrimonio Nacional el pago de las nóminas del personal desplazado a Abu Dabi, un equipo de tres personas que se organiza por turnos, rotándose aproximadamente cada mes. Además, según consta en facturas emitidas por Viajes El Corte Inglés en poder de ese medio, Patrimonio también asume los gastos derivados de la estancia de esos asistentes en los Emiratos árabes Unidos.

Es decir, que aparte de los gastos del mismo Juan Carlos y su servicio de seguridad, hoy en día desconocidos, hay que sumar los que generan ese equipo de asistentes de cámara, incluyendo viajes, sueldos, alojamiento y dietas, los cuales, por mucho que lo niegue la vicepresidenta, se sufragan con dinero público. Solo los viajes suman ya un monto superior a los 4.000 euros desde agosto, cuando el patriarca de los Borbones huyó perseguido por sus movimientos financieros turbios.

Patrimonio Nacional es la institución pública a la que corresponde la gestión del patrimonio histórico-artístico del país, pero ni la ley que lo regula ni el reglamento desarrollado posteriormente aluden expresamente a la asistencia a la jefatura del Estado por parte de personal contratado a través de esa institución. La cuestión es que una de las cinco delegaciones de este ente, la que se encarga de sufragar los gastos de funcionamiento y mantenimiento de la Zarzuela es la que asume las facturas de los asistentes del emérito en su exilio dorado. Todo ello bajo la responsabilidad de Carmen Calvo y del gobierno español.

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