Moncloa activa el cortafuegos para proteger a Sánchez y evitar que el caso Leire Díez vaya más allá de Cerdán

El Gobierno ha activado una estrategia de contención política para evitar que el caso Leire Díez llegue hasta Pedro Sánchez. Según publica El País, el entorno del presidente intenta situar a Santos Cerdán como único responsable de la trama y desvincular completamente al jefe del ejecutivo de cualquier conocimiento o beneficio derivado de las actuaciones atribuidas a Díez.

La tensión ha crecido después de que informes de la UCO apuntaran que Sánchez podría haber sido beneficiario y posible conocedor del grupo que, siempre según las investigaciones citadas por el diario, habría actuado para proteger intereses del PSOE y de su entorno. En la Moncloa, sin embargo, rechazan esta lectura y sostienen que no hay ninguna prueba directa que implique al presidente.

El mismo Sánchez ha negado haber sabido nada de las actuaciones de Leire Díez. Según recoge El País, el presidente insiste en que Cerdán nunca le explicó nada de las “aventuras” de Díez porque sabía que él no lo habría tolerado. También mantiene que nunca se reunió con ella y que desconocía completamente qué estaba haciendo. El Gobierno considera clave que el juez Santiago Pedraz no incluyera en su auto la hipótesis planteada por la UCO sobre una posible vinculación directa de Sánchez. En la Moncloa interpretan este hecho como una muestra de que las sospechas no tienen suficiente base judicial, a pesar de que políticamente el caso ya ha abierto una ofensiva directa del PP y de Vox contra el presidente.

Sin pruebas para imputar a Sánchez

La posibilidad de una imputación de Sánchez es vista como muy improbable dentro del ejecutivo. Solo el Tribunal Supremo podría actuar contra el presidente español y, según fuentes gubernamentales citadas por El País, no hay elementos suficientes para sostener una acusación. El Gobierno admite la gravedad del caso, pero defiende que queda circunscrito a Santos Cerdán.

La oposición, en cambio, ve en el caso Leire Díez una nueva pieza de una crisis más amplia que golpea al PSOE. Un dirigente del PP (anónimo) citado por el diario ironiza sobre la situación: “Estamos disfrutando del serial. ¿Cuántos países del mundo están pendientes de la tasación del joyero del expresidente?”.

"No adelantaremos elecciones. Lucharemos con espíritu ganador"

Mientras tanto, Sánchez mantiene que terminará la legislatura. Varios ministros consultados por El País aseguran que avanzar elecciones ahora equivaldría a una rendición política. Un miembro del Gobierno lo resume así: "Avanzar ahora sería ir a las elecciones con un mensaje de rendición parecido al de Zapatero en 2011. Es decir, que nos marchamos por la puerta de atrás. Y así nos fue: mayoría absoluta del PP. Sánchez terminará y dará la batalla política de cómo estaba España en 2018 y cómo está ahora. Lucharemos con espíritu de ganador".

El presidente también ha cerrado filas con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y con la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González. Esta última ha admitido dos reuniones con Leire Díez, pero niega que fueran para perjudicar investigaciones contra el PSOE o contra el entorno familiar del presidente. Según la versión del Gobierno recogida por El País, en aquellos encuentros solo se abordó la petición de recuperar al comandante Rubén Villalba, imputado en el caso Koldo, una posibilidad que González rechazó.

El malestar del Ejecutivo con la UCO es cada vez más evidente. Fuentes gubernamentales citadas por el diario acusan a un sector de la unidad de estar "descontrolado" y de actuar con una lógica propia de "estado policial". Algunos miembros del Gobierno incluso hablan de "golpe blando", en referencia a movimientos internos dentro de la Guardia Civil que consideran desproporcionados. "Lo más increíble de esta historia es que el fiscal general fue condenado por una filtración que investigó precisamente la UCO, pero aquí la misma unidad se escandaliza porque se investiguen filtraciones que ellos mismos han podido hacer a la prensa de datos que solo tienen ellos, como correos privados del presidente y de su hermano", dice una fuente del Gobierno que cita el diario.

"Nos ha venido Dios a ver, y nunca mejor dicho".

La presión política, según El País, no aflojará en las próximas semanas. Sánchez intenta proyectar resistencia y continuidad, mientras el Gobierno busca oxígeno con la tramitación de los presupuestos y la negociación de la financiación autonómica. En la Moncloa confían en llegar al verano con la legislatura viva, a pesar de un clima político cada vez más asfixiante.

En este contexto, la visita del papa León XIV también ha sido leída dentro del Gobierno como un apoyo indirecto a algunas líneas políticas de Sánchez, especialmente en materia de multilateralidad, reconciliación e inmigración. Un miembro del ejecutivo lo resume con ironía: "Nos ha venido Dios a ver, y nunca mejor dicho".