Diez años después de la desaparición de Convergència Democrètica de Catalunya (CDC), Artur Mas, Jordi Turull y Xavier Trias cuestionan si disolver el partido fue realmente la decisión adecuada. En entrevistas concedidas a la ACN, los tres dirigentes coinciden en reivindicar la herencia convergente, hoy vinculada principalmente a Junts, pero con matices sobre cómo se ha gestionado este legado.

El secretario general de Junts, Jordi Turull, asegura que nunca compartió la idea de liquidar CDC. Según defiende en la ACN, se tomó una “decisión estructural” condicionada por “circunstancias coyunturales”, marcadas tanto por los recortes de los gobiernos de Mas como por el impacto de los casos de presunta corrupción y la presión de las “cloacas del Estado”. Turull considera que las políticas de austeridad “no se explicaron como se debería haber hecho” y afectaron profundamente “el alma social” del partido. También sostiene que el posterior nacimiento del PDeCAT fue “tortuoso” y con “muchos defectos de fábrica”, en un momento en que el país aceleraba hacia el independentismo.

Xavier Trias comparte la mirada crítica sobre el final de CDC. En declaraciones a la ACN, afirma que “nos metimos en un lío” y cuestiona que el espacio convergente acabara bajando la persiana cuando otras formaciones han superado escándalos sin desaparecer. El exalcalde de Barcelona lamenta, además, el desencanto de una parte de la militancia: “Había mucha gente que quedó disgustada porque era pujolista y quedamos en una situación de cierta orfandad”.

Por su parte, Artur Mas contextualiza la decisión en la crisis abierta después de la confesión de Jordi Pujol sobre el dinero no declarado en Andorra, que define a la ACN como una “inundación de agua fría” sobre el partido. El expresident argumenta que el reto era preservar el proyecto político convergente adaptándolo a un nuevo escenario soberanista. “Teníamos que pasar de un partido que siempre había actuado en clave autonomista a uno que lo hiciera en clave soberanista e independentista, que no era la tradición de CDC”, defiende. Sin embargo, admite que, visto con perspectiva, “quizás nos lo podríamos haber ahorrado. No lo sabremos nunca del todo”.

Un espíritu convergente todavía presente dentro de Junts

Los tres exexdirigentes coinciden en identificar un "espíritu convergente" todavía presente dentro de Junts. Turull asegura a la ACN que en el partido "hay mucho espíritu" de CDC, adaptado a las tesis del siglo XXI, y recuerda que la gran mayoría de militantes convergentes acabaron integrándose en la formación de Carles Puigdemont. Trias ve en ello una clara "voluntad de reencuentro", especialmente desde el mundo municipal, mientras que Mas considera que Junts es hoy la única fuerza capaz de encarnar aquel espacio político, pero avisa que "todavía no ha llegado al 100%". "La prueba, que es muy evidente, es que no todo el mundo que se sentía convergente hoy está en Junts", remarca. El expresident concluye que el gran desafío del partido pasa por actualizar un modelo que tuvo "gran éxito" en un contexto político mucho más fragmentado. "El reto que tiene ahora Junts no es nada fácil: cómo pones al día un proyecto que fue de gran éxito, pero que ahora cuesta volver a visibilizar en su conjunto", concluye.