Artur Mas, ha asegurado hoy que "quien no cree en milagros, no es realista", en referencia al acuerdo in extremis alcanzado ayer entre Junts pel Sí y la CUP para investir nuevo presidente de la Generalitat. Mas, que hablaba en el consell nacional de Convergència, admitió que "las decisiones de las últimas horas han sido muy complejas", pero "muy necesarias".

Mas, al que se ha visto relajado y sonriente, casi sin rastro de la actitud tensa de esta semana, ha querido explicarse ante "mi gente de siempre": "me pesaba que en el momento más trascendente e ilusionante de la historia de Catalunya no encontráramos un camino". Por ello era un error ir a elecciones en marzo, porque "corríamos el riesgo de diluir el proyecto soberanista".

Arrepentimiento de la CUP

Lo enfatizó con contundencia en su discurso de ayer: los cuperos deben asumir sus errores. Hoy, el presidente en funciones de la Generalitat lo ha vuelto a repetir diciendo que "quien comete errores tiene que pagarlos", y ha advertido: "si alguien no cumple con la estabilidad, allí estaremos para denunciarlo".

Sobre este nuevo gobierno, previsiblemente encabezado por Carles Puigdemont, "tendrá lo que no habría tenido el mío: estabilidad para trabajar", y ha recordado que "estoy y seguiré estando, cuento para el presente y para el futuro, estoy liberado y con ganas de ayudar".

Alarma en Madrid

"Han vuelto a saltar las alarmas en Madrid. Que se serenen y tranquilicen", ha ironizado el líder de CDC, para cargar después: desde el Estado "se demonizan las ideas".

Mas, que ha pedido "lealtad" a Puigdemont, también ha valorado sus cinco años al frente del país que considera que ha sido "una época de resistencia", a la que entiende que ha "contribuido a los momentos más históricos de este país".