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El 129.º president de la Generalitat, Artur Mas, pone toda la presión sobre el Tribunal Constitucional para que haga cumplir la ley de amnistía en los tribunales españoles, especialmente en el Tribunal Supremo. En la primera reacción pública después de la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), que avala la norma, Mas es taxativo: "No es admisible que un determinado ámbito del sistema judicial desobedezca la Constitución". En una entrevista que se publicará íntegramente este domingo en El Nacional.cat, el 129.º presidente defiende que la resolución europea es "muy positiva" y "diáfana y contundente". Según explica, el mensaje de Luxemburgo es claro: el derecho de la Unión Europea "no queda afectado" por la ley de amnistía. "La justicia europea está diciendo a la justicia española y al Estado que se olviden de cualquier duda", afirma el presidente, que pide una resolución ejecutoria del Constitucional sobre el resto de tribunales españoles. Una resolución, por cierto, que se prevé a finales de octubre.


Para Mas, esto elimina cualquier margen de interpretación y sitúa el foco sobre los tribunales españoles. "Ahora no hay excusas", insiste. En este sentido, recuerda que tanto el Tribunal de Cuentas como la Audiencia Nacional, que plantearon cuestiones prejudiciales, están especialmente obligados a aplicar la ley. El expresidente, que está afectado por la causa del Tribunal de Cuentas junto con una treintena de excargos y Carles Puigdemont, sostiene que su parte ya está hecha. "Nos hemos estado defendiendo durante años, la ley de amnistía nos ampara y ahora son los órganos jurisdiccionales españoles los que deben aplicarla", subraya.

Mas cree que el TC será "clave"

En cambio, advierte que el Tribunal Supremo todavía dispone de margen porque no consultó al TJUE, hecho que mantiene en el aire cuestiones clave como el regreso de Puigdemont o la situación de otros dirigentes independentistas. "Desgraciadamente, todavía tiene margen para actuar", lamenta. A pesar del aval europeo, Mas no espera una aplicación inmediata de la norma. "No preveo que esto vaya demasiado deprisa", dice, convencido de que los tribunales se tomarán tiempo con el argumento de estudiar la sentencia, a pesar de considerar que "no hay mucho que estudiar". Con todo, identifica el problema de fondo en una resistencia de algunos ámbitos judiciales a aplicar la ley. Por eso sitúa el Tribunal Constitucional como pieza clave: "Es la clave de bóveda". Según argumenta, es el único órgano capaz de hacer cumplir la Constitución y de evitar que otros tribunales la desobedezcan. Sobre si el Constitucional está dilatando su decisión, evita especular, pero lanza una advertencia clara: cualquier actuación "temerosa" sería "un mal servicio a la Constitución, a la democracia y a la justicia en mayúsculas".

Esta es la primera parte de una entrevista más amplia que se publicará este domingo en El Nacional.cat. Mas aborda también el futuro de Puigdemont, el papel de Junts como heredero del espacio de Convergència diez años después de su desaparición, las relaciones con el PSOE y el PP —incluyendo la puerta a eventuales pactos—, el auge de Aliança Catalana y su propio futuro político. La entrevista también entra en clave municipal, con el foco en el proceso interno de Junts para escoger alcaldable en Barcelona, que ha culminado con la victoria de Jordi Martí Galbis.