La consellera de Educació, Esther Niubó, ya tiene el relevo en la Secretaria General d'Educació, después de que este lunes destituyera a Teresa Sambola por el fiasco de las pruebas PISA que han invalidado los resultados de Catalunya en las pruebas de la OCDE. A partir de ahora, la número 2 en Educación será Marta Clari, tal como ha avanzado el Diari Ara y ha podido confirmar ElNacional.cat. Clari era, hasta ahora, la gerente de Derechos Sociales, Salud, Cooperación y Comunidad del Ayuntamiento de Barcelona. Anteriormente, había sido directora del Centre Cívic Torre Llobeta, responsable de cultura del Distrito de Nou Barris, gerente de la entidad Pallassos Sense Fronteres, gerente del Consorci de Biblioteques de Barcelona y gerente del Institut de Cultura de Barcelona (ICUB).
La decisión de Niubó llega a las puertas de un curso que comenzará convulso por el tira y afloja entre los sindicatos y el Departament d'Educació, que arrastran desde el curso pasado a raíz de las reclamaciones de los docentes en materia salarial, de ratios y de escuela inclusiva, entre otros. Con este movimiento, Niubó espera calmar las aguas y "abrir una nueva etapa". El curso pasado, la consellera de Educació estuvo en el punto de mira por diversas polémicas: más allá de las huelgas de los docentes, el fiasco de las pruebas PISA ha acelerado la dimisión de Sambola y la apertura de un expediente disciplinario a tres funcionarios por "negligencias" y presuntas infracciones que la misma Niubó ha tildado de "graves".
En un primer momento, la consellera había dicho que el nombre de la persona que tomaría el relevo al frente de la Secretaría General de Educación se conocería el martes, pero finalmente ha salido a la luz este mismo lunes. Horas antes, Niubó se despedía de Teresa Sambola agradeciéndole los servicios, pero reconocía que de ahora en adelante habrá que hacer "cambios" para fortalecer direcciones generales importantes que están "tensionadas" y que "deben servir para preparar el sistema educativo para la próxima década".
El fiasco de las PISA
El pasado 24 de julio, se conoció que un 23,2% del alumnado que tenía que hacer las pruebas PISA, fue excluido. Una cifra muy superior al límite del 5% que fija la OCDE, el impulsor de estas pruebas. Así, de los 2.500 adolescentes de 15 años que tenían que participar en los exámenes, 591 quedaron excluidos y solo hicieron la prueba 1.909. Esto generó un "problema de representatividad estadística", que invalida los resultados y hace que no sean comparables con los de años anteriores. Este error comportó un terremoto político que se ha saldado ahora con una destitución y la apertura de tres expedientes disciplinarios.
