El presidente español, Pedro Sánchez, ha hecho una mala jugada al president de la Generalitat valenciana, el también socialista Ximo Puig, recortando el proyecto de trasvase entre el río Tajo y el Segura, y al mismo tiempo con la decisión de dejar de subvencionar el agua desalada, que multiplicará por 3 su precio. La decisión del Gobierno español ha provocado una gran polémica en el sur del País Valencià, y Ximo Puig ha salido con dureza contra los cambios de criterio de Sánchez, cuando hace tan solo un mes parecía todo claro. "Es absolutamente inaceptable. Va en dirección contraria a lo que es un planteamiento de transición que facilite agua para siempre", ha indicado Puig, que ha anunciado alegaciones ante el Consejo de Estado al proyecto de real decreto que prevé los cambios.
Fuentes de la Generalitat valenciana han recordado que el proyecto normativo que fue aprobado por el Consejo Nacional del Agua el 29 de noviembre pasado incluía una disposición adicional novena esencial para garantizar el mantenimiento del trasvase Tajo-Segura, por lo que cualquier modificación o supresión de esta en el último borrador de decreto ley que ya tiene el Consejo de Estado encontrará "el rechazo más firme" valenciano. El president Puig ha reivindicado que el acuerdo que se alcanzó en este Consejo Nacional del Agua era "razonable", porque simplemente exigían que en el 2025 se pudiera actualizar la decisión sobre el trasvase en función del estado del Tajo. Ha insistido que este acuerdo "no tiene nada que ver con ningún tipo de patrioterismo del agua ni enfrentamiento del agua", sino que se trata de actuar de manera "racional" para garantizar el agua que genera miles de puestos de trabajo en Alacant y la zona mediterránea, "además sin atentar contra ningún derecho de nadie".
Puig también se ha referido a la decisión del Ministerio para la Transición Ecológica, dirigido por Teresa Ribera, y de la empresa pública Acuamed, que gestiona el agua desalada en España, de anular la subvención que concedía al agua desalada que usan los regantes del Acueducto Tajo-Segura y que supondrá en la práctica triplicar los precios. "La decisión de incrementar el precio del agua es absolutamente inaceptable y va en dirección absolutamente contraria a un planteamiento de transición que facilite agua para siempre", ha afirmado Puig, que ha exigido una rectificación al Gobierno del PSOE y Unidas Podemos.
Pésima decisión preelectoral
La decisión del gobierno de Pedro Sánchez es pésima para los intereses de Puig, porque el País Valencià celebrará elecciones autonómicas coincidiendo con las municipales del mes de mayo. Y la oposición ya ha cargado sobre los cambios que impulsa el Gobierno socialista. El presidente del PPCV, Carlos Mazón, ha acusado a Ximo Puig de practicar "un engaño sin límites" en torno al Tajo-Segura para intentar convencer de que había conseguido un buen acuerdo, cuando en realidad era un "hachazo" al trasvase. Después de presentar las novedades del plan director Xorret de Catí-Costa Blanca interior en calidad de presidente de la Diputación de Alacant, Mazón ha asegurado que Puig ha intentado "vender como positivo" un acuerdo contra los regantes de Alacant, porque comporta un recorte de caudales "sin justificación".