El juicio de los atentados del 17-A ha empezado dejando ver la personalidad del magistrado presidente, Félix Alonso Guevara.

Un hombre de apariencia singular a quien no le ha fallado la ve a la hora de dirigir los primeros minutos de la vista. Durante las cuestiones previas ha cortado en seco a uno de los abogados que reclamaba cambiar de lugar porque no quería estar al lado de la Fiscalía, cosa que la ley ampara, y ha dado paso sin contemplaciones a la declaración del primer acusado.

El tono seco del magistrado se ha dejado ver en varios momentos, y más que se verá.

Félix Alonso Guevara es genio y figura. Juzgó a Emilio Botín, Lola Flores y el etarra Txapote. Puso en libertad a la mafia china de la Operación Emperador. Forma parte de una estirpe de tradición judicial. Su padre fue el juez del caso del crimen de los Maquersos d'Urquijo.

"Es un testigo no un adivino"

A lo largo de la vista, el magistrado ha dejado ver su personalidad y manera de hacer. Tiene claro que manda él, y aunque deja desahogarse a los testigos, no deja pasar ni una a los abogados. Como el del Ayuntamiento de Cambrils cuando ha preguntado si en los planes de los terroristas estaba la intención del atropello en el paseo marítimo.

 

El controvertido juez también fue objeto de una investigación del Consejo General del Poder Judicial para aclarar si pudo cometer una infracción disciplinaria cuando intentó forzar la extradición del opositor kazako Alexander Pavlov a las autoridades de su país de origen.