Oír que Rajoy “está muy bueno”, no es sólo el sueño de su jefe de campaña, sino la exclamación que esta misma mañana se podía escuchar después de contemplar como una joven devoraba con fruición al candidato del PP desnudo y con pájaro y todo –es decir, con el albatros del PP estratégicamente situado–.

Este curioso ejercicio electoral se puede hacer desde esta mañana después de que la pastelería Escribà de Barcelona, aprovechando que la campaña irrumpe en plena verbena, ha decidido hacer una versión electoral de las cocas de Sant Joan. Y con encuesta incluida.

Los protagonistas son los candidatos después de pasar por el lápiz del dibujante Joan Vizcarra y el chocolate del pastelero Cristian Escribà. En concreto, los cabezas de lista de las seis principales candidaturas que concurren a estos comicios. Aparte de Rajoy también el ciudadano Albert Rivera hace un desnudo, evocando el cartel con que se presentó a sus primeras elecciones, y tapándose las partes nobles con un naranjito. Las candidaturas catalanas están representadas por el podemita Xavier Domènech, el republicano Gabriel Rufián y el convergente Francesc Homs. Mientras que en representación del PSC aparece un Pedro Sánchez, llave en mano, preparado para decidir el próximo gobierno.

Parada de la campaña

Las campañas catalanas han hecho una parada esta mañana en el Escribà de la Gran Via de las Corts para probar a sus candidatos. Se han reunido Domènech, Rufián y Homs, mientras que en nombre del PP ha comparecido Dolors Montserrat porque el cabeza de lista catalán estaba de bolo radiofónico.

Ciudadanos y PSC han declinado la invitación, quizás descontentos porque no se podían autodevorar, dado que sus cocas están ilustradas por los candidatos estatales. Los socialistas dijeron que no tan pronto como se les propuso y el ciudadano Girauta avisó ayer por la noche de que pasaba del desayuno.

Los cuatro candidatos que estaban en la pastelería se lo han tomado con humor. Se han comido a ellos mismos. Excepto Montserrat que se ha zampado a su cabeza de filas. Todos se han encontrado deliciosos. No sólo eso, Rufián después de hacer desaparecer la coca coronada por su imagen de chocolate no ha dudado a asegurar que tenía “sabor a victoria”.

 

Y la encuesta...

El pastelero Escribà no se ha limitado a hacer cocas de campaña. También ha incluido encuesta. La adquisición de las cocas da derecho a votos. Mayor la coca, más votos. No son papeletas sino pequeños merengues que se tendrán que depositar en urnas. Eso sí, escondidas tras una cortina que protegerá la confidencialidad del voto.

¿Quién sabe? Si en la Gran Bretaña las casas de apuestas se han convertido en termómetros más fiables que los mismos sondeos, quizás Escribà acaba de descubrir un nuevo marcador demoscópico. Además la Junta Electoral no podrá prohibir estas encuestas ni siquiera en la jornada de reflexión.