El periplo judicial del 1-O continúa. Mañana se hará uno de los juicios que acusan la actuación de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado español.

El alcalde de Sant Julià de Ramis, Marc Puigtió, comparecerá este miércoles en el juicio por la demanda presentada por el Ayuntamiento para reclamar más de 13.000 euros por los daños causados el 1-O en el pabellón donde tenía que votar Carles Puigdemont.

La actuación de las fuerzas del orden poco antes de la apertura de la instalación en el referéndum soberanista impidió que Puigdemont depositara allí su papeleta en la consulta prohibida por el Tribunal Constitucional.

La intervención, sin embargo, comportó daños en el edificio, como el de la reparación de la puerta por donde accedieron los agentes después de romper el cristal. Puigtió ha explicado a Efe que la Guardia Civil se llevó también "ordenadores que eran propiedad de los vecinos que colaboraban con la organización de aquella jornada y que no se han devuelto por considerarse que son motivo de prueba".

Según el escrito de acusación, "la actuación de algunos miembros de la Guardia Civil que se personaron el 1 de octubre del 2017 en el pabellón municipal se escapó de los límites de la proporcionalidad", remarcando que se provocaron daños que se podrían haber evitado.

"Lucharemos hasta el final, reclamaré los daños y si fuera un juicio justo, ganaríamos, porque todo el mundo vio que no había proporcionalidad en lo que pasó", ha añadido Puigtió.

Dolors Bassa y alcalde Sant Julià de Ramis Marc Puigtió votan segundo aniversario|cumpleaños 1 O ACN

El alcalde comparecerá este miércoles en el juzgado central de lo contencioso número 10 de Madrid, donde viaja acompañado del aparejador municipal, que ha valorado los desperfectos, y de dos abogados.

Los hechos

El municipio de Sant Julià de Ramis i Medinyà (Gironès) tenía que acoger la votación del president de la Generalitat Carles Puigdemont el 1 de octubre del 2017. Pero fue asaltado violentamente por agentes de la Guardia Civil para impedirlo. Finalmente, Puigdemont hizo un cambio de vehículo y, en una jugada de distracción a los cuerpos y fuerzas del estado español, votó en Cornellà de Terri.

Las cargas se pudieron ver en directo, y para sorpresa de todo el mundo, por TV3.

 

Un año después, el Govern quiso conmemorar el 1-O haciendo una reunión extraordinaria del Consell Executiu el 1 de octubre en el Ayuntamiento de Sant Julià de Ramis.

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