La presidenta del Parlament, Laura Borràs, se agarra a la silla y no piensa dimitir —ha dicho en su comparecencia— después de haber sido procesada por delitos vinculados con la corrupción por su actividad al frente de la Institució de les Lletres Catalanes. El Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) la procesó justo hace una semana, y desde entonces la presidenta no se había pronunciado, mientras sí lo habían hecho otros partidos como ERC, que habían pedido que no ponga en peligro el prestigio de la institución. "Quiero expresar públicamente cuáles son las razones por las cuales no tengo ninguna intención de dar un paso al lado", ha dicho Borràs al inicio de su intervención, desde donde ha insistido en que no piensa dejar el cargo: "Soy inocente y lo reitero una vez más, aunque solo sea para aquellos que se atreven a proclamar mi culpabilidad".

 

El auto del TSJC indica que hay indicios para juzgarla a ella y al resto de miembros implicados por prevaricación administrativa, fraude administrativo, falsedad en documento mercantil y delito continuado de malversación de caudales públicos. La presidenta de la cámara, sin embargo, ha asegurado que son acusaciones fruto de una represión judicial: "No he cometido ningún delito, me siento especialmente orgullosa del trabajo hecho en la Institució".

Borràs ha sido muy crítica con aquellos que piden que respete la honorabilidad del Parlament, en clara referencia a ERC: "Censuro que se quiera aprovechar la autoritaria autoridad de la justicia española como excusa para apartarme políticamente, que se me quiera condenar antes de ser juzgada", ha seguido Borràs, que ha asegurado que la "represión judicial" es evidente delante de aquellos que no lo quieren ver, y en este sentido ha criticado que haya a quien quiere dar veracidad "a informes de la Guardia Civil". En este sentido, ha insistido que su caso no habría llegado tan lejos judicialmente si no fuera por quién es y el proyecto político que representa.

La presidenta del Parlament, Laura Borràs, durante su intervención / Joan Mateu Parra

Expectativa y hermetismo en el Parlament

"Es pensando en la dignidad del Parlament que considero que no tengo que dimitir", ha añadido la presidenta, después de una mañana donde la expectativa por esta comparecencia ha sido máxima en la cámara catalana. Ha sido pronto por la mañana cuando desde la Oficina de Borràs han anunciado que haría una comparecencia, sin indicar en ningún momento por qué cuestión. En los pasillos, lo que se comentaba es que se abordaría la delegación de voto de Lluís Puig, después de que este mismo martes en la Mesa se haya recibido la notificación del Tribunal Constitucional que anula su delegación. Finalmente, sin embargo, Borràs ha centrado su intervención en defender su inocencia y cargar contra todo aquel que ha pedido su dimisión o bien explicaciones.

La presidenta ha invitado los partidos a "no contribuir a la degradación" alimentando el debate sobre ella. Y se ha dirigido directamente a los partidos independentistas para pedir que denuncien la "degradación democrática que supone el hecho que la justicia actúe con criterios políticos". "No podemos aplaudir que haya políticos que quieran hacer de jueces", ha añadido. En cuanto al reglamento del Parlament, ha reiterado que el artículo 25.4 —que fija que un diputado sea suspendido cuando se le abre juicio oral por delitos vinculados con la corrupción— vulnera claramente la presunción de inocencia y ha dicho que no se siente interpelada por un artículo que habla de cometer delitos.

¿Qué dicen los partidos?

En ningún momento Esquerra Republicana ha pedido públicamente la dimisión de la presidenta, si bien es cierto que los republicanos habían exigido explicaciones y sobre todo que ponga el interés colectivo de la institución por encima de su interés personal. En cambio, desde Junts per Catalunya en todo momento han cerrado, como mínimo públicamente, filas con Borràs, que también es la presidenta del partido. El PSC defiende la presunción de inocencia de Borràs, si bien advierte que es ella, y no el resto de partidos, quien tiene que tomar la decisión sobre su continuidad. En cambio, los comuns se han mostrado más contundentes y reclaman su dimisión, incluso pidiendo que el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, se sume a sus reclamos, y que la cúpula de Junts le retire el apoyo. Un posicionamiento bastante similar al de los tres partidos de la derecha españolista (Vox, Cs y PP), que se limitan a repetir y repetir que la presidenta tiene que abandonar su cargo lo antes posible.