
"Si Pedro Sánchez quiere que sea su vicepresidente, deberíamos hablar más". Así se dirigía Pablo Iglesias al líder del PSOE, antes de entrar en una reunión del grupo de Podemos, entre pasillos. De nuevo, la comunicación entre ambas formaciones se producía a través de los medios –y no en persona–. Por la mañana, el portavoz socialista, Antonio Hernando, ya había pedido –vía radio– reunión con los morados para negociar, y ellos habían defendido su plan de las críticas, a través de la radio y la TV.
Pero no es este el único problema de comunicación entre ambos partidos. Hernando habría llamado al portavoz de Podemos, Íñigo Errejón para oficializar la reunión, y parece que este "tenía el teléfono fuera de cobertura". Pero Errejón asegura que no es así, que hay "teatralización" hacia la ronda de contactos, y que ocasiones para encontrarse tienen "cada día, ya que nos vemos en el pasillo". De hecho, acababan de salir de la junta de portavoces, y anoche también se llamaron –sin concretar la cita–.
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Pero seguramente el problema para que Iglesias sea vicepresidente no es el diálogo. Podemos ya no sólo mantiene el veto a C's para sentarse a negociar con el PSOE, sino que ahora también pide que primero se encuentren los dos líderes para comentar la contraoferta de los morados. Desde Ferraz reiteran que ahora toca "negociar entre los equipos", y según Sánchez, "he dado órdenes para que se estudie el informe" y detecte puntos de acuerdo. Eso, siempre que se abandone el referéndum, ya que para Sánchez "la deriva soberanista es un profundo error".Así, Sánchez reitera que hay que recuperar la vía del federalismo, la mejora de la financiación y la reforma de la Constitución –aunque obviando que el PP tiene mayoría en el Senado–. Pero él "espera" que los populares no bloqueen el cambio, ya que ello implicaría que los catalanes deberían "elegir" entre la "fractura de ser catalanes o españoles", ofreciendo a cambio los 23 puntos de Mas.