Las diferencias entre JxCat y el presidente del Parlament, Roger Torrent, han acabado bloqueando los encuentros que los socios de Govern celebraban cada martes en la Cámara catalana antes de las reuniones de la Mesa. Las reuniones de coordinación, que convocaba al presidente, se han dejado de celebrar desde que se enfrentaron los dos grupos por la respuesta a la interlocutoria del juez Pablo Llarena del mes de octubre en que reclamaba la suspensión temporal de los diputados encausados y de Carles Puigdemont.

El malestar dentro de JxCat por este tema trascendió en la reunión de este martes del grupo parlamentario cuando el diputado Albert Batet, lamentó que Torrent ya no convoca la cita de coordinación que tenía que servir para consensuar los temas a tratar en la Mesa.

Batet señaló este punto, junto con el malestar que ha provocado en el grupo de Puigdemont el bloqueo de las conversaciones con los comunes por los presupuestos, del cual aseguran que no fueron informados, y las declaraciones del presidente de ERC, Oriol Junqueras, en Le Figaro en qué aseguró que se quedó a Catalunya en lugar de marchar al exilio por sentido de responsabilidad.

La referencia de Batet no hacía más que mostrar una irritación creciente en la dirección del grupo a raíz de este bloqueo de las reuniones, según fuentes de JxCat. A estas convocatorias de los martes, que se celebraban en el despacho de Torrent, acudían los 2 representantes de ERC i los dos de JxCat en la Mesa, a veces con asesores de los respectivos gabinetes, a pesar de que, cuando se trataba de abordar cuestiones más delicadas se ampliaba el número de convocados.

A pesar de que se celebró una reunión a instancias de JxCat a mediados de noviembre, el último encuentro convocado por Torrent se hizo en octubre. El presidente no habría citado más a los socios desde que los dos grupos se enfrentaron a raíz de la negativa a suspender a Puigdemont, según fuentes de este grupo.

Ante la interlocutoria de Llarena, los republicanos designaron a diputados de su grupo para asumir las funciones de los suspendidos por Llarena, pero JxCat se negó a aceptar la suspensión, lo cual provocó que la Mesa, con el voto de ERC y PSC, decidiera retirar la delegación de voto de Puigdemont. La semana pasada JxCat llevó aquella decisión de la Mesa al TC.