Si Pedro Sánchez no cambia el tono y la actitud, Junts per Catalunya votará que no a su investidura durante el pleno que tendrá lugar la próxima semana en el Congreso de los Diputados. "Tenemos muchos motivos para votar que no, siempre hemos dicho que estaríamos encantados de que nos diera la posibilidad de decidir sobre darle uno sí, pero esta no es la situación", ha afirmado la cabeza de filas de los de Puigdemont en Madrid, Laura Borràs. También será determinante la posición que acabe adoptando Unidas Podemos. Si Iglesias se decanta finalmente por el no, arrastrará el independentismo.

A pesar de apuntar al voto contrario, JxCat deja la puerta abierta a cambiar a una abstención en función del discurso que haga el lunes Pedro Sánchez, tal como adelantó ElNacional.cat, y de si se acaba entendiendo con Iglesias. Es el resultado de las últimas reuniones del grupo parlamentario de JxCat con la cúpula del partido, el jueves por la tarde en Lledoners con Jordi Sànchez, Jordi Turull y Josep Rull, y este viernes por la mañana con el resto de dirigentes, entre los cuales los presidentes Torra y Puigdemont.

La conclusión compartida es que ahora mismo no se dan las circunstancias para facilitar la investidura, pero el escenario está abierto. Quieren esperar a ver si se desbloquea el acuerdo PSOE-Podemos y a escuchar el discurso de investidura del presidente en funciones para comprobar si hace algún tipo de gesto. En base a estos dos factores, el lunes mismo decidirán el voto de los cuatro diputados que podrán votar -teniendo en cuenta que los tres presos están suspendidos-.

Borràs, que ha comparecido a la misma hora que lo hacía ERC para anunciar lo mismo, ha sido muy crítica con la actitud del líder del PSOE. Le ha acusado de actuar con "arrogancia" y "de intentar humillar y despreciar a la oposición" en un "espectáculo lamentable". Desde JxCat insisten que "el cheque en blanco" a Pedro Sánchez ya se lo dieron con la moción de censura contra Rajoy y avisan de que no habrá más votos regalados.

JxCat, pues, mantiene la incógnita pendiente de Iglesias. Si persiste en el veto, eso facilita las cosas en el seno de JxCat, ya que una abstención sería estéril. Es en el caso de que los morados desbloqueen la votación que se plantea la duda. De puertas adentro no hay un posicionamiento unívoco. Quim Torra y su núcleo duro -Borràs, Nogueras, Cuevillas, Costa, Madaula- defienden abiertamente que Sánchez no se merece nada más que un voto contrario, vistas sus pocas ganas de abrirse al diálogo con Catalunya. En cambio, el sector más pragmático, que promovió el acuerdo con el PSC en la Diputación de Barcelona, considera que vale más la pena optar por el mal menor: mejor el PSOE a que vuelva el PP acompañado de Cs y VOX.

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