La consellera de Territori, Habitatge i Transició Ecològica, Sílvia Paneque, ha rechazado en el Parlament la propuesta de Junts de rescindir el contrato con Renfe y transferir el servicio a Ferrocarrils de la Generalitat, asegurando que la iniciativa “no tiene fundamento real”. “No hay ningún contrato que anular, porque no existe. No estamos funcionando a través de un contrato”, ha afirmado con contundencia. Paneque ha acusado a Junts de plantear “soluciones mágicas” y ha advertido que “el camino de la proclama, la gestualidad y plantarse no dará resultados”, a la vez que ha instado a los grupos a sumarse a un acuerdo de país para mejorar la red ferroviaria. La consejera ha reconocido que “se han evidenciado carencias de Rodalies”, pero ha situado la raíz del problema en “un déficit de inversiones a lo largo de muchos años”. Ha reivindicado el Plan de Rodalies impulsado durante el gobierno del president Aragonès como “una buena herramienta para asegurar las inversiones” y ha destacado que se ha pactado un incremento de 1.700 millones de euros. “Estamos haciendo inversiones que se deberían haber hecho a lo largo de los últimos 20 años”, ha dicho, subrayando que “la exigencia depende de mejorar el servicio de Rodalies y exigir más inversiones. Esto no quiere decir gritar más”. También ha remarcado: “No presupones que tengo una falta de exigencia respecto al gobierno de España. Mi vínculo y responsabilidad es con los catalanes”.

En relación con la seguridad, Paneque ha defendido que las inspecciones anuales al muro de Gelida “habían pasado con los criterios establecidos” y que el desplazamiento parcial y la falta de visibilidad “hicieron imposible evitar el accidente”. Ha explicado que, a raíz de los hechos, se han revisado cientos de puntos de la red y que actualmente hay decenas de actuaciones pendientes para compatibilizarlas con la velocidad comercial. También ha defendido los encargos de gestión, haciendo referencia a las infraestructuras viarias, como “una buena herramienta para gestionar desde la proximidad”, con 700 millones de euros destinados a actuaciones viarias, y ha insistido en la necesidad de “trabajo colaborativo” con el Estado y los operadores

Junts insiste en romper con Renfe

En la seva intervenció, la diputada de Junts, Montse Ortiz, ha elevat el to i ha qualificat el col·lapse de Rodalies de “crisi greu” amb impacte en la seguretat, l’economia i el benestar de les persones. “Sense trens no hi ha futur, però direm més: sense trens no tenim present i hipotequem el nostre futur”, ha reiterat, tot denunciant que la ciutadania “ha perdut la confiança i la paciència”. Ha recordat les protestes recents i ha advertit que la incertesa diària “genera estrès, frustració i indignació a milers de catalans”. Per a Ortiz, la situació actual és la conseqüència d’un model esgotat i centralitzat que no respon a les necessitats del país. La diputada ha insistit que el problema és de governança i no només d’inversió puntual. “Decidir les coses a 600 quilòmetres no funciona, Catalunya ha de recuperar el lideratge”, ha afirmat, tot defensant un traspàs integral que permeti prendre decisions estratègiques des del territori. Ha qüestionat que la solució continuï en mans “d’una empresa mixta on el soci majoritari són els mateixos responsables del desastre” i ha remarcat que “Rodalies ha perdut tota credibilitat i fiabilitat”. Segons Ortiz, sense un canvi radical en la direcció i el control del servei, qualsevol pla quedarà en paper mullat.

En este sentido, ha vuelto a contraponer los dos modelos existentes en Catalunya. “Tenemos dos modelos ferroviarios: Rodalies, que colapsa, y Ferrocarrils, que funciona”, ha dicho, destacando que FGC opera con puntualidad y estabilidad. “Con una buena política de mantenimiento, prevención y gestión, los trenes responden”, ha asegurado, e ha insistido en que el problema “no es la lluvia ni el cambio climático: es la mala gestión”. Por eso ha defendido “queremos Renfe fuera de Catalunya” y ha pedido reconsiderar el modelo actual para situar Ferrocarrils al frente del servicio.

Ortiz también ha aprovechado para reclamar una planificación con visión de país, más allá del área metropolitana de Barcelona. Ha denunciado que hay territorios mal conectados y que el sistema responde a una lógica radial que acentúa desequilibrios. Según ha apuntado, la crisis ha evidenciado la fragilidad de una red que puede quedar paralizada por una sola incidencia grave, y ha defendido separar mercancías y pasajeros e impulsar nuevas infraestructuras para vertebrar el territorio

ERC reclama responsabilidades a Renfe y Adif y avisa del estado de la AP-7

Por su parte, la diputada de ERC, Lluïsa Llop, ha profundizado en la crítica a la falta de mantenimiento e inversión sostenida. “Un accidente puede suceder gestionando cualquier gobierno, pero si tengo un coche y no le hago mantenimiento es mucho más fácil que esto pase. Esto es lo que Renfe y Adif han estado haciendo con nuestros trenes hace años y años”, ha afirmado. Ha denunciado “infraestructuras envejecidas, sistemas de seguridad obsoletos y taludes sin mantenimiento”, y ha atribuido esta situación a “décadas de desinversión” bajo tutela estatal. Llop ha subrayado que la infrafinanciación “no es una percepción política”, sino que se constata en el hecho de que “en los últimos tres años el Estado ha invertido uno de cada tres euros para Rodalies de Catalunya”. Ha reclamado “acelerar el traspaso de Rodalies rápidamente” y ha remarcado que el servicio actual “es un desastre”. También ha recordado que, a pesar de certificaciones iniciales, se han acabado detectando cientos de puntos de actuación en la red, hecho que demuestra la magnitud del deterioro acumulado

 

Finalmente, la diputada republicana ha ampliado el foco a las infraestructuras viarias, poniendo el ejemplo de la AP-7 y alertando del aumento de tráfico y de accidentes después del levantamiento de los peajes. Ha criticado la falta de actuaciones preventivas y ha advertido que “a muchos catalanes les da miedo coger la AP-7”. En este contexto, ha concluido que “el Estado ha hecho quiebra en Catalunya o es incapaz de gestionar las infraestructuras que dependen de ella”, y ha defendido que hay que gestionarlas desde Catalunya con más exigencia, más ejecución presupuestaria y una planificación orientada a vertebrar el país.