"Había una muralla". El relato se repite cada vez que comparecen los guardias civiles. Hoy ha declarado uno de los agentes que fueron a detener a Joan Ignasi Sànchez, del gabinete de la consellera de Governació, Meritxell Borràs, en Sabadell.
La policía lo detuvo el 20 de septiembre en su casa. Y en la puerta se concentraron un centenar de personas. Los gritos, los de siempre: "represores, fascistas, poco había matado ETA, votaremos".
Tres horas para salir del domicilio con el detenido que, de nuevo, se ha explicado como un relato novelesco: "Salimos corriendo, nos pusimos dentro del coche que hace salir a toda velocidad". "A mí me quisieron agredir", ha añadido con tono compungido.
"Era una actitud reivindicativa exagerada. El 'no pasarán' era el denominador común", ha explicado para demostrar el ambiente crispado. Y ha explicado que golpearon a los Mossos.
"Los mossos d'esquadra actuaron muy bien, eh. Se la jugaron", ha dicho después de explicar también que hasta aquel momento "eran su policía", hasta que cargaron: "Cuando los Mossos actuaron, ya no eran su policía".
¡Que arranquen cebollas!
El cabo ha querido describir la fuerza que ejercieron los manifestantes y ha explicado al tribunal que se daban órdenes entre ellos para sentarse en el suelo y hacerse apartar con el típico juego infantil de arrancar cebollas. Pero el testigo ha explicado que hacían "arrancar setas, bolets".