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El secretario general de Junts, Jordi Turull, afronta las próximas semanas con la mirada puesta en el 6 de octubre, cuando el Tribunal Constitucional debe votar la nueva ponencia sobre la aplicación de la ley de amnistía a la malversación del 1-O. El primer revés del TC a la tesis que mantenía el Tribunal Supremo ha abierto la puerta a la aplicación de la amnistía a los dirigentes independentistas condenados por este delito y, especialmente, al regreso de Carles Puigdemont. Turull, sin embargo, mantiene la prudencia: asegura que "todavía quedan pasos" y advierte que Junts no dará la amnistía por aplicada hasta que los afectados puedan volver a Catalunya.

En una entrevista con El Nacional, Turull defiende que Puigdemont volverá al Principado "más como presidente de país que como presidente de partido" y asegura que Junts estará preparado para el momento en que el líder de Junts decida cómo y cuándo quiere hacer el regreso. El secretario general de Junts reivindica el papel de Puigdemont como "liderazgo de país" y considera que su presencia física en Catalunya puede alterar el debate político como "revulsivo" y subida de autoestima. Al mismo tiempo, desvincula este escenario de la relación con el PSOE, que considera rota en los términos que tenía durante las negociaciones del acuerdo de Bruselas: "La relación bilateral entre partidos no existe". Turull también fija las líneas rojas de Junts en las negociaciones con la Moncloa sobre vivienda, inmigración y financiación, y defiende un concierto económico para Catalunya. Paralelamente, reivindica el reagrupamiento del espacio del catalanismo político de cara a las municipales de 2027 y avala iniciativas como la nueva fundación Paral·lel 41, impulsada por Victòria Alsina.

El Tribunal Constitucional ha tumbado la ponencia que rechazaba su recurso y ha abierto la puerta a la amnistía de la malversación del referéndum del Primero de Octubre. ¿Qué espera que pase a partir del 6 de octubre?
Esperamos que el Tribunal Constitucional obligue al Tribunal Supremo a cumplir la ley y a los jueces a hacer de jueces, porque la función de un juez es aplicar la ley. En el Estado español hay anomalías democráticas que hacen que haya jueces que hagan más activismo político y más de justicieros que de jueces. Esperamos una cosa que no se debería esperar y parece que esto ahora va hacia esta dirección. 

Usted aseguró que todavía quedaban pasos para que los exiliados puedan volver y se aplique definitivamente la ley de amnistía. De hecho, el Constitucional, este jueves, filtró el borrador de la nueva ponencia que se tiene que deliberar el 6 de octubre y asegura que el Supremo se excedió en su interpretación de beneficio personal. ¿Qué le parece esta interpretación?
Primero, se filtra el borrador. Durante todo el proceso judicial, nunca me he enterado de nada a través de mi abogado, sino que siempre lo he hecho por los medios de comunicación. Incluso la condena que tuve. Si se confirma este borrador, como lo que pasó en la reunión del otro día, es una desautorización absoluta a estos jueces que han preferido hacer política que hacer justicia. Será bueno que sean claros y no vayan con medias tintas. Después, te puedes esperar cualquier cosa del Tribunal Supremo, que encuentre una argucia o una duda que no quede clara y haga una reinterpretación de la reinterpretación. Por lo tanto, hasta que no lo veamos y se produzca, no nos lo acabaremos de creer.

¿Lo que se filtró este jueves es bastante claro y contundente?
El hecho de que el ponente, a quien le tumban la ponencia, continúe haciendo de ponente… es una persona que no se creerá lo que escribirá. Dicen que es para edulcorar que la bofetada al Supremo no sea tanto como la que expuso la mayoría de los magistrados. Lo importante de la sentencia es que sea muy clara, y después veremos qué acaba haciendo el Supremo. 

 

Si el 6 de octubre se acaba avalando esta ponencia, ¿espera que el juez del Supremo, Pablo Llarena, levante inmediatamente la orden de detención?
En el momento en el que el Tribunal Constitucional tumba una tesis del Supremo, aquí es cuando ya las debería haber levantado. Pero no confundamos levantar la orden de detención con aplicar la amnistía. Queremos que se aplique la amnistía a todo el mundo, sobre todo a los menos conocidos. No es un tema de retirar la orden de detención, sino de archivar la causa por aplicación de la ley de amnistía. 

¿Podría pasar que levantara la orden de detención, pero no se aplicara la amnistía?
Solo que lo justificara por un tema procesal y de tiempo. Pero lo que tiene que quedar claro es que si el TC dice que todos los condenados tienen que estar amnistiados, pues se tiene que aplicar. Pedimos al juez Llarena que aplique la amnistía, no que levante la orden de detención. 

Usted habla de una desautorización absoluta de los jueces que han impedido aplicar la amnistía. ¿Piensan emprender alguna acción legal contra los jueces del Supremo?
Nosotros siempre hemos ido agotando todas las vías jurídicas que hay, y una es el Tribunal Constitucional. Lo que importa ahora es que el TC los desautorice. Si no aplicaran lo que dice el TC, que se nos tiene que aplicar la amnistía, evidentemente se tendrán que tomar acciones legales. Para nosotros, en su momento, ya decíamos que esto es un caso de presunta prevaricación absoluta. Se sabe perfectamente cuál es el espíritu de la ley, porque no es una ley de hace cien años. Los jueces, antes de conocer el texto, de hecho, ya se manifestaban contra la ley. Esta gente no puede tener temas que tengan que ver con la amnistía entre manos. Es una cosa delirante. Esperamos que haya esta resolución, pero si por parte del Supremo no hay la agilidad que tiene que haber, nosotros miraríamos todas las vías legales que hay dentro y fuera del Estado.

Entrevista a Jordi Turull, secretario general de Junts / Foto: Montse Giralt

¿Cree que el PSOE ha hecho lo suficiente para que el Constitucional aplique la ley?
Es que, claro, el Constitucional no lo resolvía diciendo que ya lo estudiarían, pero que no había prisa porque de momento no hay elecciones. Ellos no son nadie para saber si hay elecciones o no, porque esto depende de los diferentes gobiernos. Además, en Catalunya, con la inhabilitación absoluta, no puedes estar en las fundaciones como patrón. Y aquí también puedo hablar de gente que no puede hacer de profesor en la universidad. Por nuestra parte, pedir al PSOE que presione al Constitucional sería contradecirnos, porque defendemos la independencia del poder judicial. Lo que pedíamos al PSOE es que ellos tenían instrumentos como la Fiscalía General del Estado o la abogacía del Estado para que actuaran contra aquellos jueces. Aquí el PSOE no fue lo suficientemente contundente, hasta el punto de que inicialmente decía que no se creía el lawfare. Ahora, en cambio, son los más abanderados cuando lo sufren en sus propias carnes. El PSOE siempre ha ido de acomplejados y siempre ha ido más de inquilinos que de propietarios cuando ha tenido el gobierno de la Moncloa.

¿Cree que el PSOE ha utilizado el TC para ralentizar la aplicación de la ley de amnistía?
No lo sé. Sería especular y no tendría pruebas, pero si lo ha hecho, es del género absurdo. Lo único que ha conseguido es generar el ambiente y el clima para que fuera una justificación más por la cual nosotros rompimos el acuerdo de Bruselas. Aunque no fue por eso, porque para nosotros la amnistía fue un acuerdo político para una investidura, no para una legislatura. La legislatura iba en función de los avances de todos los compromisos que se tomaban en la mesa de negociación suiza.

Una vez se aplique definitivamente la ley de amnistía, el president Puigdemont podrá volver al Principado. ¿Trabajan ya con algunas fechas?
No, porque esto se puede alargar, o no. Como partido, estaremos a punto para que el president nos diga lo que quiere o cómo quiere plantear su regreso. Yo estoy seguro de que volverá más como president de país que como president de partido. Como Junts, lo compartimos plenamente. Solo nos tiene que decir cómo lo quiere hacer y cuándo, porque estaremos preparados, a punto y entusiasmados.

El regreso de Puigdemont hará subir la autoestima de Catalunya y será un revulsivo

¿Tienen hablado, internamente, cómo debe ser su regreso?
Eso lo sabe él y le respetamos mucho.

¿Usted no lo sabe?
No, como lo tiene planteado, no. Hemos hablado de ello, pero no he pedido saberlo. Él lo que no quiere es que haya especulación tras especulación de si vuelve este día, o de si hará una cosa u otra. En la entrevista del otro día, ya dejó claro que quiere sumergirse de nuevo en el país, aunque, con las conversaciones que tenemos, está perfectamente al tanto. Pero una cosa es saberlo y la otra es palparlo o sentir el olor del país. Nosotros hemos tenido que afrontar, como formación política, el hecho de jugar con un brazo atado a la espalda, porque los liderazgos de los otros caminan y pasean por Catalunya, mientras el nuestro ha estado en el exilio.

El president dijo que trabajaba con dos o tres escenarios una vez esté en Catalunya. ¿Cuáles son?
Lo sabe él, pero no cuesta mucho imaginarlo. No lo verbalizaré yo. Creo que se ha ganado el derecho a que le respetemos cualquiera de los escenarios que él desee afrontar. Nosotros lo reivindicamos, no como presidente del partido, sino como liderazgo de país. El país vive un momento y una situación en la que se necesitan más hombres de Estado, de tomar decisiones valientes y no con gafas electorales, sino generacionales. El país está pasando un momento complicado y se necesitan decisiones valientes. El president Puigdemont tiene la visión de dron, de cómo está Catalunya, de cómo muchos de estos problemas se han abordado en Europa. Por lo tanto, creo que su liderazgo de país todavía tiene más sentido que nunca.

¿Cómo cree que cambiará el país con el regreso del president?
Hay un factor de proximidad que es muy importante en política. Si él interviene y participa más de lo que ha sido hasta ahora, la gente se dará cuenta del gran diferencial que hay entre algunos que solo viven del vídeo y del tuit. Estoy seguro de que la gente valorará al estadista que podemos tener en Catalunya. Los niveles de debate serán muy diferentes. Hay gente que trabaja para tener no sé cuántos likes en su pequeño vídeo de un minuto y medio y, en cambio, el president aborda los temas con profundidad para encontrar una solución. Catalunya es un país que vale muchísimo la pena, pero que está pasando un muy mal momento y conviene que haya liderazgos que ayuden a superarlo. Unos defienden que no pasa nada, mientras que otros quieren quemarlo todo. En medio hay alguien y el país lo notará.

 

¿Y cómo cambiará Junts? ¿Cambiará algún aspecto?
No. Junts cambiará en el sentido de que tendremos nuestro principal liderazgo aquí. Mi trabajo como secretario general es que el president regrese con un partido ordenado, compactado y activo. Es lo mejor que pueden hacer con el regreso del president.

¿Qué papel debería tener el president para usted?
El que él quiera. Para mí, cuanto más papel tenga, mejor, pero se ha ganado el derecho a decidirlo. Si preguntas a cualquier militante de Junts, al igual que a muchos ciudadanos, es que tenga la máxima implicación que pueda ser.

¿Puede provocar algún cambio interno dentro de Junts?
No. No tiene nada que ver una cosa con la otra. Cuando regrese, el president se encontrará con un partido y él lo sabe, también. Con el president hablamos constantemente y sabe cómo está estructurado el partido, así como su dinámica. Para nosotros, el partido es una herramienta, no una finalidad.

¿Qué respuesta espera que tenga la ciudadanía una vez que el president esté en Catalunya?
De alivio. Por todas partes, por ejemplo, en la Diada nacional de Catalunya, la gente, que no es del partido, me paraba y me pide una fotografía, pero la segunda pregunta siempre es cuándo vuelve el president. Es una persona querida, valorada, apreciada y porque la gente ya está hasta las narices de que haya estos justicieros, que cada vez le ponen más trabas para que pueda volver. Además, el país necesita esta autoestima, porque esta batalla se habrá ganado. La ley de amnistía es una enmienda a la totalidad de la represión del Estado y una victoria del independentismo. No da por terminado nada, sino al revés, que admiten que se han pasado y que no lo han hecho bien. El regreso del president Puigdemont es una victoria clarísima, porque el juez Llarena ya no está solo desautorizado por Bélgica, Alemania o Italia, sino que también por el Tribunal Constitucional. 

Entrevista a Jordi Turull, secretario general de Junts / Foto: Montse Giralt

¿Se espera que actúe como revulsivo?
Como revulsivo y autoestima. Siempre digo una frase del lehendakari Ibarretxe, que es que sin autocrítica no se puede mejorar, pero sin autoestima no se puede avanzar. Y en Catalunya tenemos muchos motivos para la autoestima y, a veces, hay hechos puntuales que lo que hacen es subirla, como el Correllengua hermanado, el episodio lamentable de la policía con la estelada de aquel joven aficionado del Barça o este mismo 11 de septiembre que hemos vivido con tantos jóvenes. Espero que la vuelta del president sirva para reavivar esta autoestima para avanzar. De autocrítica ya hemos hecho hasta aburrir. Y una cosa es la autocrítica y la otra flagelarse o los profetas del desánimo, que hay muchos. Ya basta de tanto profeta del derrotismo, del enfrentamiento, que quieren que estemos enfrentados y divididos. Estoy seguro de que el regreso del president Puigdemont hará subir esta autoestima. Si él ha aguantado lo que ha aguantado, es gracias al apoyo de tantísima gente. 

¿Cambiará algo en relación con el PSOE?
No tiene por qué. La relación con el PSOE se ha estropeado por incumplimiento y no tiene nada que ver la distancia. Nosotros llegábamos a acuerdos con ellos y, aunque algunos no dependen de ellos, no se han volcado como deberían haberlo hecho o han ido muy tarde. 

Actualmente, ¿la relación es nula con el PSOE?
La relación es la que hay en el Congreso de los Diputados, típica entre diputados de diferentes fuerzas parlamentarias, como lo es con otras fuerzas políticas. De negociar e intentar sacar lo más beneficioso para los ciudadanos de Catalunya. Aquello que había reuniones que hacíamos mensualmente en Suiza, aquella relación, es inexistente. La relación bilateral entre partidos no existe, porque yo no tengo reuniones con gente del PSOE. 

El PSOE sabe que parar los pies a los fondos buitre no está reñido con proteger al pequeño propietario

Una de las cuestiones que ustedes están negociando en el Congreso es el decreto de vivienda. ¿Qué tiene que votar para que Junts vote a favor de un decreto impulsado por el Gobierno?
Más que en el Congreso, es con la Moncloa. Nosotros les hemos dicho que no repitan un tema tan sensible como la vivienda, lo que quisieron hacer con las pensiones. Nosotros, con las pensiones, defendimos su incremento de acuerdo con el coste de la vida y esto es una batalla en la que persistiremos, pero que no lo mezclen con otros temas que no tienen nada que ver. La Moncloa sabe que no está reñido parar los pies a los fondos buitre en defensa del pequeño propietario, que es el mayoritario en Catalunya. Tenemos que conseguir que los pequeños propietarios tengan seguridad jurídica y estímulos fiscales para poner los pisos a precio de alquiler. Porque lo que están haciendo es criminalizar a estos pequeños propietarios que acaban fastidiados por la inseguridad jurídica que hay fruto de este postureo de un atrincheramiento ideológico y lo que acaba pasando es que venden los pisos a los fondos buitre. Que no nos lo mezclen con cosas que acaban perjudicando la política de acceso a la vivienda, porque los resultados son los que son. Lo que nos sabe mal es que haya gente que prefiera réditos electorales para decir: "Mira qué malos son aquellos", en vez de arreglar el problema de la gente. Estamos de acuerdo en parar los pies a los fondos buitre, pero demos seguridad jurídica al propietario y al inquilino. Después, lo tenemos que hacer a través del estímulo fiscal y no a través de la penalización o criminalización, para que la gente ponga el piso en alquiler. Si hay gente vulnerable que no puede pagar el alquiler, el coste de esta política social de suspender el desahucio lo tiene que asumir el Estado y no el propietario. La gran mayoría de los pequeños propietarios de Catalunya no tienen las propiedades por especulación, sino porque han ahorrado.

¿Qué significa pequeño propietario?
Toda aquella gente que no juega a la especulación. Hay gente que dice: "Escuche, este tiene tres pisos, que son muchos", pero uno es porque ya lo tenía, el otro por herencia del padre, la madre o la tía… Es muy de sentido común saber quién es un especulador de los fondos buitre, de las grandes empresas que se dedican a la especulación inmobiliaria, a diferencia de un pequeño propietario que puede guardar un piso para la hija o para el hijo. Debemos ayudar a que lo pueda alquilar; démosle seguridad jurídica para que lo pueda alquilar, esa certeza de cobro y los estímulos fiscales para que haya un precio justo. 

¿Qué estímulos fiscales deberían ser?
Pedimos que haya la desgravación del IRPF. La política fiscal no es solo recaudatoria, sino que es de provocación de dinámicas. Igual que para el alquiler: hay jóvenes que, con lo que pagan de alquiler, podrían pagar una hipoteca, pero el problema que hay es con la entrada. La Generalitat los debe avalar, pero no como ahora, que tienes que cambiar la calificación del piso. Nadie compra una cosa para que más adelante le bajes el precio una tercera parte. También debe haber estímulos fiscales con todo el tema impositivo de la adquisición de una vivienda. Si un padre quiere dejar o dar dinero a su hija para que hagan la entrada, pues deberían tener aún más desgravación de la que hay ahora.
También hay que aumentar el parque público de vivienda. El Govern no puede ir prometiendo 50.000 viviendas, pero ¿cuántas se están haciendo? Ya hace tiempo que hicieron esa promesa y ni por imaginación se aproximan. Y si es un problema burocrático, cambiemos la burocracia o la misma ley de urbanismo. El drama de Rodalies también tiene que ver con la vivienda, porque si funcionara, la gente podría plantearse ir a vivir más lejos. El PSOE lo sabe.

 

¿Cree que el PSOE esta vez sí que comprará sus propuestas?
Está en sus manos. Pero yo he visto algunas declaraciones de algunos dirigentes de izquierdas y les gustaría más que no hubiera acuerdo.

¿Habla de Gabriel Rufián?
Hablo de aquellos que prefieren llenar TikTok que las bibliotecas. Prefieren una manifestación a la solución de los problemas. Con los fondos buitre tienen nuestro voto, pero que no criminalicen a todo el mundo que tiene uno, dos o tres pisos. Porque la base para que el alquiler vaya a más es que haya esta ampliación de la oferta. Si no se amplía la oferta, la demanda está creciendo a gran velocidad, y por eso se encarece. Nos tenemos que dejar el postureo ideológico para ir a las soluciones que sabe todo el mundo, porque las que hemos aplicado hasta ahora no han funcionado.

¿Podemos cree que puede aceptar su propuesta de rebajas fiscales?
Si se atrincheran ideológicamente, no. La gente, entonces, también lo verá. Podemos, Sumar y todos estos tienen que reflexionar si sus políticas de vivienda, todos estos postureos y cambios de normativa cada tres meses para buscar un titular han mejorado el precio del alquiler o se ha incrementado. Lo ha incrementado un 19%, mientras que la demanda y la falta de pisos han incrementado un 35%. 

¿Con Podemos han hablado?
No, con Podemos, no. Nosotros no estamos en una mesa negociando. Hemos trasladado a la Moncloa unas propuestas y, si tienen alguna duda, que nos lo digan. Quizás no las recogen todas, pero no pueden ser incompatibles con el resto, y eso lo saben.
Otra cosa que ha pasado con el caso de esta señora: yo recuerdo que la Generalitat, uno de los principios que tenía en materia de vivienda, era la mediación. Para que a las personas vulnerables no se las echara por razones obvias y que, además, también se les buscaran alternativas. Todo el mundo ha hecho grandes discursos, pero la administración se ha encantado. Cuando gobernabamos nosotros, recuerdo unos cuantos miles de personas que, gracias a la mediación de la administración entre inquilino y propietario, se acababan solucionando. Si la política de vivienda es una de las emergencias que tenemos, tiene que haber mil actuaciones a la vez y no tres titulares a la semana. Sea el caso de la burocracia, dar seguridad jurídica, estímulos a los inquilinos, urbanismo o movilidad. 

Entrevista a Jordi Turull, secretario general de Junts / Foto: Montse Giralt

Le he preguntado sobre Podemos. Una de las otras cuestiones que ha vetado Podemos son las competencias en inmigración. ¿Han hablado con ellos para desbloquearlo?
Ellos saben que si quieren hablar con nosotros, estamos a disposición. A nosotros nos gustaría.

¿No han hablado de ello desde que volvieron a presentar la propuesta?
No hemos hablado de ello. Saben que queremos hablar porque es un tema crucial, pero la dijeron tan gorda que supongo que no saben cómo deshacerse de eso. Decir que hay temas que pueden llevar la Guardia Civil y los Mossos d’Esquadra es bastante inaudito. Decir que Catalunya no debe tener poder político propio para llevar políticas de integración, para que la gente sepa que viene a un país, que tiene una lengua, unos valores y unos deberes… si no lo hacemos nosotros, no nos lo hará nadie. Y la inmigración, en el caso de Catalunya, es mucho mayor que la que hay en otras zonas del Estado. Es inaudito que Podemos se ponga al lado de PP y Vox con los mismos argumentos, que todavía es peor. Porque tú puedes coincidir en una votación, pero pueden ser motivos radicalmente diferentes. Yo no haré esa demagogia que a veces hacen con nosotros.

Y en cuanto a la financiación, ¿ha habido algún cambio?
Sí, hay un cambio con la financiación, que es que la promesa del president Illa de llegar al 6% del PIB en materia de educación ya supera los 4.500 millones de euros del acuerdo de financiación entre PSOE y ERC. Supongo que ahora el president Illa será el primero en decir que el acuerdo de financiación es insuficiente y que no puede salir adelante.

Durante la tramitación, ¿podrían llegar a negociarlo?
Nosotros ya hemos dicho que presentaremos una enmienda a la totalidad con texto alternativo en forma de concierto económico. A partir de ahí, veremos si prospera, pero no veo demasiada predisposición por parte de los socios de los gobiernos de Catalunya cuando podían hacer fuerza en el Congreso de los Diputados con los 19 diputados del PSC y los 7 de ERC.

Cuando se me aplique la amnistía seguiré haciendo de secretario general de Junts

Pero hay otros partidos en el Congreso de los Diputados que no apoyan el concierto…
Pero también está el PSOE. Lo que no se puede decir es que, si no es por Junts, no están de acuerdo con la financiación. Están Junts, Podemos y otros que no están de acuerdo. El tema de la financiación no nos lo podemos mirar con el corto plazo de uno o dos años, porque después vemos que, con la experiencia, no se acaba cumpliendo. Es muy diferente negociar si el cajón del dinero se abre por tu lado o se abre por el de los demás. Catalunya lleva más de cuarenta años viviendo un expolio fiscal que no ha aguantado ninguna otra región del mundo. Más del 8% de tu PIB se lo quedan en Madrid y no te retorna en forma de dinero por inversión o por servicios, cuando además el país ha crecido tanto. Ahora que hay una debilidad por parte del Gobierno, en vez de salir de casa resignados, somos partidarios de apretar al máximo. Y ya veremos, porque, de momento, nosotros no hemos visto ningún texto en el Congreso de los Diputados y aquí yo me temo lo peor, porque esto lo van alargando.  

Por lo tanto, ¿ustedes no aceptarán algo que no sea el concierto económico como tiene País Vasco?
Es que ya toca. Con sanidad, que nos falta dinero; con el dinero que nos gastamos cada año, 3.000 millones de euros se dejan para el año que viene de pagar. Con educación, si queremos llegar al 6% del PIB bruto, nos faltan unos cuantos miles de millones de euros. Es que solo el arranque ya no cubre la media de las necesidades que tiene Catalunya. ¿Cómo puedes aceptar un sistema de financiación así? ¿Por qué Catalunya está muy cabreada? Las clases medias y trabajadoras se están empobreciendo cada vez más y no se baja la presión fiscal, mientras que la Generalitat y el Estado recaudan cada vez más. La cesta de la compra aumenta, pero cuando quieres utilizar los servicios públicos que se están financiando con tus impuestos, y que no son de buena calidad. Con las listas de espera, unas Rodalies que no funcionan y una educación en la que vemos lo que está pasando. Por eso la gente está cabreada. Por eso, no nos podemos resignar. La experiencia con el Estado español es bastante dilatada en el tiempo para que no nos fiemos.  

Quedan pocos meses para las elecciones municipales. ¿Cómo llevan ustedes las listas?
Muy bien y muy animados. Como han ido publicando, cada vez somos más capaces de llegar a más sitios y más gente se suma al proyecto. Somos capaces de llegar a acuerdos con todas las formaciones, sean locales, independientes o de otras, y nos une infinitamente mucho más que lo que nos separa. Tenemos ya concretadas centenares de listas y cabezas de lista. Somos un partido que cree mucho en el municipalismo y es nuestro ADN. Los partidos que no llevan muy interiorizado el municipalismo son los que a la primera ventolera desaparecen. El Ayuntamiento es la primera puerta de referencia para los ciudadanos. No les vengas con que si esto es competencia de este o del otro. Los alcaldes son la primera correa de transmisión del partido, que es un instrumento. Es la participación de la gente en aquellos problemas que un partido político debe ser capaz de anticiparse y que muchos alcaldes nos advierten. Para nosotros es básico que haya esta implantación territorial.

¿A Aliança Catalana le puede pasar que a la primera ventolera desaparezca?
No lo sé. A mí me gusta hablar de mí, pero yo lo decía por la experiencia de algunos partidos grandes. 

 

Ciudadanos…
Para los que somos más viejos, la UCD nunca creyó en las municipales y a la primera ventolera desapareció. A Ciudadanos le pasó exactamente igual. Yo recuerdo que algún dirigente de ERC no entendía por qué me iba dos veces a un pueblo de 700 habitantes. A mí lo que piense aquella gente me interesa mucho, como si tiene 130 o un millón y medio. Nosotros queremos ser útiles a toda la gente del país. Por eso, las municipales son muy importantes. De hecho, somos los que tenemos más alcaldías en el conjunto del país.

¿Están teniendo problemas en algunos municipios ante la implantación de Aliança Catalana?
No. Yo creo que a todos los partidos políticos les está costando en algunos lugares hacer lista. La gente tiene muchos quebraderos de cabeza como para que se ponga al frente de una lista. A todos los partidos les cuesta encontrar gente. Esta vez, sin embargo, lo tenemos mejor orientado que en las últimas elecciones. También hay pueblos pequeños que prefieren hacérselo entre ellos. Aunque un partido político te puede ayudar, como en un consejo comarcal. Les puedes facilitar un contacto o trabajas en equipo. De cara a las municipales estoy muy contento, muy optimista y se está haciendo un trabajo de miedo.

Ustedes han llegado a acuerdos con exlistas del PDeCAT, con Convergents, con Impulsem Penedès e Impulsem Lleida… ¿Hay una operación de reagrupamiento convergente?
No, pero no tiene sentido que haya más de una lista con personas que entienden la política y tengan una forma de hacer prácticamente igual.

La forma de hacer convergente…
No, la forma de hacer del catalanismo político, diría yo. Es una manera de entender el país. Es aquella gente que entiende que el objetivo en política no es el partido, sino que es la gente, para hacerle la vida más fácil y feliz. Aquello que entendemos como la cultura del esfuerzo, de cohesionar, de salir adelante, escuchar y volcarse en la gente, y que no vayan con postureos y que no quieran dividir e inocular el odio en una sociedad. Debemos ser capaces de entendernos. No tiene sentido ir separados porque entonces gana un tercero. Es el reagrupamiento de un espacio que compartimos unos valores y una manera de entender y que no se pide que renuncie a nada.

Jordi Turull, secretario general de Junts / Foto: Montse Giralt

¿Qué le parece la nueva fundación que ha impulsado la exconsellera Victòria Alsina, Paral·lel 41, para el repensamiento del catalanismo?
Victòria me lo explicó antes de las vacaciones y después también nos vimos. Toda la gente que se dedica a aportar, a reforzar unos valores y estudiar para reforzar el catalanismo político es positivo por fuerza. Todas estas iniciativas solo las puedo valorar positivamente y más en el momento actual, en el que están en riesgo los valores que siempre han iluminado el catalanismo. Catalunya es un país que vale mucho la pena, que tiene unos valores increíbles y que ahora está pasando un mal momento, con unos gobiernos que no ayudan. No creo que el país sea un desastre, porque vale mucho la pena. Antes la gente sacrificaba su presente por el futuro, pero esta visión de esperanza ahora no existe porque hay discursos absolutamente destructivos y que no tienen horizonte. Nos queremos concentrar en pensar a largo plazo, en pensar, porque la política, a veces, es muy del día a día. Este país ha salido de muchas adversidades, con un boletín oficial en contra y teniendo un expolio fiscal. ¿Por qué? Porque hay unos valores del catalanismo que han iluminado e inspirado, pero ahora están en riesgo. Por eso, desde Junts debemos actuar para que estos valores no se pierdan.

¿Qué piensa hacer Jordi Turull una vez que se le aplique definitivamente la ley de amnistía?
De secretario general. El trabajo no me lo acabo. Jordi Turull nunca ha pensado en ser, sino que ha pensado en hacer. Yo estoy muy contento de ser secretario general y a mí me gusta ser más útil que importante. Jordi Turull estará contento con la amnistía, no el día que me la den a mí, sino el día que pueda abrazar en el Principat al president Puigdemont, a Lluís Puig y a Toni Comín. Cuando se le aplique la amnistía a la gente que no es conocida y que se implicó, seré más feliz que cuando todas las noticias que salen sobre mi amnistía.