La inteligencia española detectó "pasividad" y "negligencia" de Marruecos durante la crisis de Ceuta

La inteligencia militar y las fuerzas de seguridad del Estado detectaron desde las primeras horas de la entrada masiva de migrantes en Ceuta una actitud de pasividad por parte de las autoridades marroquíes. Un informe del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) del 30 de julio consideraba "muy probable" que Marruecos no estuviera favoreciendo activamente la ola migratoria, pero sí que hubiera actuado hasta entonces de manera "negligente y pasiva". El informe también abría la puerta a una posible motivación política detrás de la actitud marroquí y señalaba que "no se puede descartar cierto nivel de descontento" en Rabat por la visita del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a Argelia. El documento añadía que tampoco se podía excluir que Marruecos intentara aprovechar la crisis abierta en Ceuta "en beneficio de sus intereses estratégicos".

El informe vinculaba también la menor presencia de las fuerzas de seguridad marroquíes en la frontera con la celebración de la Fiesta del Trono, que tenía lugar entre el 29 y el 31 de julio en Castillejos, a solo nueve kilómetros de Ceuta, y en Tetuán, a unos 40 kilómetros. Según el documento, este acontecimiento había comportado el desplazamiento de parte del dispositivo policial marroquí hacia estas ciudades, en detrimento de la vigilancia en las proximidades de la frontera ceutí. El CIFAS preveía, de hecho, que la implicación de las fuerzas de seguridad de Marruecos aumentaría a partir del 1 de agosto, una vez acabada la festividad, y apuntaba así que la coincidencia temporal entre la celebración y el incremento de los intentos de entrada podía haber contribuido a reducir la capacidad de control en los momentos más críticos de la crisis.

El mismo informe admitía, sin embargo, que las informaciones disponibles sobre la actuación de las fuerzas de seguridad marroquíes no eran homogéneas. Mientras en Melilla se describía una "actitud activa" en el mantenimiento de la seguridad y el control fronterizo, en Ceuta los servicios españoles detectaban "pasividad ante la avalancha migratoria", hecho que habría facilitado los accesos irregulares tanto por mar como por tierra.

El efecto llamada

El informe también señalaba que el éxito de los primeros intentos de entrada alimentó rápidamente nuevas convocatorias a través de las redes sociales. Según el documento, empezaron a proliferar publicaciones en las que se organizaban grupos para efectuar nuevas salidas y se compartían consejos sobre cómo llegar hasta la costa española. El CIFAS relacionaba este movimiento con la sentencia del Tribunal Supremo del 29 de junio, que establecía que las personas que accedieran nadando a territorio español no podían ser objeto de rechazo en frontera. El análisis consideraba que esta resolución había supuesto, en la práctica, una "limitación de acción decisiva" para las fuerzas de seguridad españolas y situaba los intentos de acceso como una consecuencia directa del nuevo escenario jurídico.