Ocho días después de que David Raventós empezara una huelga de hambre por la independencia de Catalunya y/o de Escocia, el panorama político continúa igual, pero él todavía se ha crecido más al ver que poca gente ha contactado con él. En su opinión, eso significa que se está "censurando" el tema y que realmente es "importante". No sabe cuántos días persistirá, pero está seguro de que "se están moviendo cosas".
Le flaquean las rodillas, tiene la boca con un alto nivel de acetona por no comer y le falta energía. Energía que ha decidido reservarse haciendo la huelga desde casa para no continuar "expuesto a las cloacas del Estado" y para "conservar un mínimo de libertad". Explica a El Nacional que hace la huelga por "libertad personal" y por "libertad nacional" y justifica hacerla desde casa para no sacrificar también su "libertad de movimiento estando en la calle".
Su físico es testigo de los días que lleva sin llevarse nada a la boca. Aun así, todavía tiene fuerzas para exponer su hipótesis: "En Europa se utiliza la infiltración para evitar la independencia", una independencia que, según él, si la situación continúa como ahora "no llegará nunca", y carga contra la democracia actual asegurando que "en los países que no pueden triturar militarmente, se infiltra gente".
Hace la huelga para denunciar públicamente sus premisas y, también, para conseguir alcanzar la independencia de Catalunya o de Escocia porque cuando lo haga una, la otra también lo hará. "Mi gesto expone todas las contradicciones de este país de mentira", explica, y quiere dejar claro que "más antisistema o independentista que yo no hay nadie".
Su historia ha salido a pocos medios. El rotativo escocés The National sí que le ha dedicado un espacio en que destaca que, aunque no sabe cuánto durará esta situación, está dispuesto a "morir por la independencia". Pero la mayoría de políticos y medios no le han hecho caso y, por eso, no se ha podido privar de denunciarlo y cargar contra ellos. "No puede ser que vaya por el octavo día de huelga y ni la CUP, ni la ANC, que organiza caceroladas para defender a Artur Mas, se haya puesto en contacto conmigo", expone atónito, al mismo tiempo que se cuestiona "¿no es noticia que alguien esté en huelga de hambre y que alguien diga que el procés es una farsa?".
Una semana más tarde de haber empezado la huelga, Raventós ha vuelto hoy a la Diagonal de Barcelona para continuar su lucha, pero poca gente ha hecho caso de su convocatoria. Algún curioso le preguntaba de qué trataba el tema, sin acabar de entender su posición. "No hay nada peor que mate a una independencia que motivar a alguien para que lo tenga muy cerca y al final que no sea así", le respondía convencido a un hombre interesado que pasaba por allí, y añadía que "ésta es la manera de aguantarlo cincuenta años más". "La estrategia del enemigo es esperar", sentenciaba.
Confiesa haber recibido amenazas e, incluso, denuncia que personas que se han mostrado afines a su premisa, o que le han puesto a un me gusta en Facebook, también lo han sido. "En este país hay personas amenazadas de muerte que han confesado en privado que tengo razón y que no tienen narices de salir adelante por miedo", asegura. "A mí me dijeron que me arruinarían la vida, que me harían pasar por loco y, aparte de las amenazas de muerte, me han tratado falsamente de asediador sexual", pone de manifiesto.
"Eso es más propio de Corea del Norte que de una democracia", carga, y advierte que "la independencia de Catalunya no es un cachondeo y no se gana con sonrisas" porque no nos la regalarán. "O empezamos a abrir los ojos, o nos fastidiarán", avisa.
En la web Change.org han abierto una petición para darle apoyo. Llevan 136 firmas en cinco días.