Las heridas que deja en Catalunya la guerra fratricida de la izquierda española

Hace tres años y medio, la izquierda española ya se adentró en una guerra fratricida. Yolanda Díaz quiso controlar su propia marca a la izquierda del PSOE y creó Sumar. Para conseguir el control total, intentó enterrar para siempre a Podemos y, para ello, decapitó a su cara más visible, Irene Montero, vetándola de las listas de las elecciones generales del 23-J. Tres años después, con nuevas elecciones generales convocadas, las heridas continúan abiertas y explican la quiebra entre el Frente Amplio y Podemos para llegar a un acuerdo de coalición. Los rencores personales se han impuesto a cualquier voluntad de entendimiento, y tampoco han ayudado las ganas que tenían unos y otros de tener posiciones de salida en las listas de Madrid y de Catalunya. En Catalunya, precisamente, también hay heridas por esta guerra de la izquierda española; tanto en Podemos, como en los Comuns como en Esquerra Republicana.

Vayamos por partes. Primero de todo, hagamos un flashback y retrocedamos al año 2023. En la anterior legislatura, después de ser designada a dedo por Pablo Iglesias como su sucesora en el Gobierno, Yolanda Díaz se distanció de la cúpula de Podemos e impulsó su propia plataforma, Sumar. En las elecciones municipales y autonómicas del 28 de mayo de 2023, Podemos sufrió un correctivo electoral severo, mientras que las fuerzas de izquierdas afines a Díaz (como Más Madrid o los Comuns) aguantaron mejor el auge de la derecha y la extrema derecha. La debilidad de Podemos dejó al partido en una posición de máxima vulnerabilidad para negociar.

Durante las negociaciones para formalizar coaliciones para el 23J, el equipo de Díaz y algunos de sus aliados impusieron como condición la exclusión de Irene Montero de las listas electorales para conseguir un pacto con Podemos. Consideraban que la cara más visible de los morados generaba un fuerte rechazo electoral a causa de la polémica por las rebajas de condenas de la ley del solo sí es sí, y también por la cuestión personal: la exministra de Igualdad genera recelos en buena parte de las formaciones de izquierdas. A pesar de denunciar el veto como una "injusticia y un error político", la militancia de Podemos votó a favor de ir de la mano de Sumar.

La herida nunca se cerró. En diciembre de 2023, una vez constituidas las Cortes y habiendo quedado Podemos fuera del nuevo Consejo de Ministros, los cinco diputados morados rompieron con el grupo parlamentario de Sumar y se marcharon al Grupo Mixto. La guerra interna abocó a Sumar y Podemos a una pugna permanente que ha quedado acreditada estos últimos días. En las elecciones europeas de junio de 2024, Irene Montero se presentó como candidata de Podemos y quedó codo con codo con Sumar, lo que provocó la dimisión de Yolanda Díaz como coordinadora general de su partido y condujo posteriormente al anuncio de su renuncia a ser candidata a las generales que se celebrarán a finales de noviembre de este 2026.

El miedo a sufrir lo mismo que en 2023 y los rencores personales

Toda esta previa explica lo que fuentes conocedoras de la negociación apuntan que ha pasado ahora. Consultadas por este periódico, explican que Podemos no se creía las ofertas que le llegaban por parte del Frente Amplio. La coalición que liderará Ada Colau presentándose como número uno por Barcelona propuso a los morados que Montero fuera de número dos en Madrid. Pero aseguran que a la cara más visible de esta formación le venían flashes del pasado y no confiaba en que esto se cumpliera.

Desde el Frente Amplio aseguran que todo esto son excusas; solo excusas. Indignados —con insultos directos a los del "chalet de Galapagar que no son nadie y son los cuatro de siempre"—, aseguran que solo tienen intereses personales. Y afirman que Montero quería ser la número uno de lo que fuera por su visión patrimonialista del espacio situado a la izquierda del PSOE. También opinan que Podemos tiene asumido que PP y Vox conseguirán sumar mayoría absoluta después del 29N y que su estrategia no ha sido reeditar una mayoría como la de la actual legislatura, sino sobrevivir como marca sin diluirse en ninguna coalición. "Buena suerte con sus dos diputados", espetan enfadados.

Miembros destacados del Frente Amplio consultados por ElNacional.cat asumían cuál sería el destino de integrar a Podemos: estaban seguros de que los morados "repetirían la misma jugada" que en 2023 y al arranque de la legislatura se inventarían una excusa para abandonar la coalición y marcar perfil desde el Grupo Mixto el resto del mandato.

Urtasun será el número dos en Barcelona para que Colau sea la número uno

Un destacado miembro de los Comuns también explica a este periódico cómo la batalla de la izquierda española para configurar un puzle armonioso ha provocado movimientos en las listas de Catalunya. los Comuns querían que el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, fuera el número uno por Barcelona y que Ada Colau, como candidata a la presidencia del Gobierno por parte del Frente Amplio, fuera de número uno por Madrid. Pero Más Madrid pedía tener buenas posiciones de salida en la capital española, su territorio. Así, Emilio Delgado será el cabeza de lista en aquella circunscripción y la exalcaldesa de la capital catalana encabezará finalmente la papeleta barcelonesa, desplazando a Urtasun a la segunda casilla.

los Comuns, enrabietados con ERC: "Hemos sufrido una OPA hostil"

Las heridas se han producido también entre catalanes. Esquerra Republicana y Podemos anunciaron hace días una alianza para el 29N con el compromiso de que Podemos se integre en la candidatura de ERC en Catalunya, y Gabriel Rufián volverá a encabezar la lista republicana por Barcelona y a la vez hará actos de campaña conjuntos con Irene Montero. Un diputado de los Comuns en el Congreso denuncia en conversación privada con ElNacional.cat que ERC, anunciando un pacto con Podemos antes de que expirara el plazo para cerrar coaliciones para el 29N, ha intentado matar a los Comuns. Se pronunciaba en esta línea el pasado viernes la parlamentaria en Madrid de esta formación catalana Aina Vidal, que en declaraciones a los periodistas en los pasillos de la cámara baja lamentaba haber sufrido una "OPA hostil" por parte de la formación de Oriol Junqueras. De hecho, uno de los ultimátums de Frente Amplio a Podemos para llegar a un acuerdo incluía que rompieran con ERC.  

No opina lo mismo una persona del entorno de Rufián, que señala que si ERC quería acabar con los Comuns, la mejor estrategia habría sido integrarlos dentro de su lista. En cualquier caso, la dirección de Oriol Junqueras no ha querido negociar con los Comuns para entrar dentro de Frente Amplio. Esta misma fuente también afirma que continúa abierta una herida del año 2019: cuando Colau quiso continuar como alcaldesa aceptando los votos de Ciudadanos y pactando con el PSC, cuando el pacto más natural era que los Comuns dejaran que ERC —vencedora de aquellos comicios municipales— gobernara la capital catalana. 

Rufián se paseaba abatido el pasado viernes por los pasillos del Congreso. Por la mañana había sido entrevistado en Rac1 y aseveraba que había meditado dimitir por su "fracaso" en la unión de las izquierdas españolas a través de las fuerzas soberanistas. Hay fuentes del Frente Amplio que le acusan o bien de haber conspirado en favor de Podemos contra los Comuns y el resto de formaciones de izquierdas, o bien de haber sido un ingenuo y de haber sido utilizado por los morados para coger más músculo en su guerra contra los sumaritas. El líder de los republicanos en Madrid se defiende asegurando que en ningún caso pensaba que un pacto de su formación con Podemos dinamitaría cualquier posibilidad de entendimiento en el conjunto del Estado.