"Somos costureros de nuevas mayorías, de mayorías las más sólidas posibles". Con estas palabras, el vicepresident del Govern y conseller de Economía, Oriol Junqueras, ha puesto de relieve en El Món a RAC1 su voluntad -y la de todo el ejecutivo catalán- de "construir un país que apele a todo el mundo", así como de construir sobre "el diálogo, el consenso, el trabajo y el compromiso" y estar al servicio de la "mayoría que sale en la calle".

Entristecido porque su hijo empieza hoy la escuela, y convencido de que lo pasan peor los padres que los hijos, Junqueras ha vuelto a la cuestión catalana asegurando que la prioridad indispensable para alcanzar estos hitos es "cumplir con el mandato democrático y, por lo tanto, dar voces a los ciudadanos de Catalunya, sea haciendo un referéndum y unas elecciones, o viceversa." Eso sí. Se tiene que hacer "tan pronto como podamos".

Antes del verano sería una buena fecha para todo el Govern y, seguramente, también para la CUP, pero ahora mismo es primordial aprobar las leyes que son "fundamentales" por el nacimiento de la República catalana. Junqueras ha recordado que estas leyes no serán inconstitucionales porque, primero, se harán las que las avalarán como leyes al margen del Estado.

La (no) sorpresa estatal

Junqueras se ha querido "ahorrar" cualquier comentario en relación a las declaraciones que el ministro de Exterior en funciones, José Manuel García Margallo, hizo este sábado asegurando que "un atentado terrorista se supera, la disolución de España no", pero sí que ha asegurado que "por desgracia, no me sorprenden nada porque nos ha acostumbrado a decir cosas de este tipo".

Y no sólo eso. El vicepresident del Govern ha cargado duro contra el ejecutivo español por "haber actuado de manera irresponsable a la hora de cumplir los objetivos de déficit" y se ha mostrado convencido de que en el Estado "todo lo que usted se pueda imaginar que pueda ir mal irá mal".