El Estado español sigue la premisa de otros países y también ha oficializado, ante el riesgo de un conflicto armado inminente, salir de Ucrania. José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores ha declarado: "Lo que está en juego en estos momentos es la paz en Europa. La orden con que se ha basado la paz y la orden desde la Segunda Guerra Mundial". Y lanza un aviso: "Que los españoles no viajen a Ucrania y los que están, abandonen de forma temporal el país hasta que no se reconduzca esta situación".

El aviso de la Moncloa ya se remite al pasar 24 de enero pero hoy ya estado más contundente. Entonces, el Ministerio de Asuntos Exteriores tan sólo aconsejó no viajar a Ucrania "excepto por motivos esenciales" a causa de la "volatilidad" de la situación con Rusia, y recomendaba a los que se encontraran en territorio ucraniano que no permanecieran allí "más allá del tiempo imprescindible". Además, se centraba en el aviso en la república autónoma de Crimea y las provincias de Donetsk y Lugansk. Hoy se ha hecho extensivo a todo el país. Los Estados Unidos fueron los primeros y despres se sumaron el Reino Unido, Japón, Corea del Sur o Noruega, que ya pidieron el viernes a sus ciudadanos que saliera de Ucrania en 48 horas ante la posibilidad de una invasión, inminente, además de retirar al personal no esencial de las embajadas.

El presidente ruso, Vladímir Putin, ha anunciado el reconocimiento de las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk y eso tiene unas implicaciones. Algunas, tienen forma de sanciones pero no sólo. De hecho, los Estados Unidos creen que Rusia podría estar preparada para invadir Ucrania con la fuerza de cerca de 190.000 soldados que se han acumulado en las fronteras. Las regiones de Donetsk y Lugansk, conocidas colectivamente como el Donbass se separaron del control del gobierno ucraniano el año 2014 y se autoproclamaron repúblicas populares independientes. Hasta ahora, no estaban reconocidas, pero la cosa ha cambiado en las últimas horas. Desde entonces, se calcula que podrían haber muerto en combate unas 14.000 personas.

El reconocimiento ruso implica que los Acuerdos de Minsk del 2014 y 2015 quedan en un punto muerto. No se han implementado nunca de manera definitiva, pero hasta ahora habían sido vistos por las dos partes, incluso para|por Moscú, como la mejor oportunidad para una solución. Los acuerdos ya contemplaban un grado de autonomía para las dos regiones dentro de Ucrania. No es la primera vez que Rusia reconoce otros territorios, ya lo había hecho con Osetia del Sur y Abjasia, dos regiones de Georgia. Unos hechos que pasaron después de una corta guerra con el país el año 2008. Ambas han recibido apoyo económico y pasaporte rusos.