Cuando se cumple un año del paso al lado del expresident Artur Mas y la toma de posesión del president Carles Puigdemont, el Partido Popular gira la cara a las encuestas que atribuyen un apoyo del 80% al referéndum pactado con el Estado y carga contra la hoja de ruta de la Generalitat. "El gobierno de Puigdemont ha sido nefasto para la sociedad catalana y el resto de España", ha asegurado el secretario de comunicación del PP, Pablo Casado, tras el consejo de dirección de la formación. Para Casado, Mas se habría visto atenazado por los "radicales" de la CUP, llevando también a Puigdemont a actuar como un "conductor suicida con las luces en contra".
"Empobrecimiento de los servicios públicos" o "el cansancio que se ha visto en la kafkiana cabalgata de Vic..." son algunos de los motivos por los cuales en Génova creen que el PDeCAT se estaría deshaciendo en las encuestas, atribuyendo la presunta caída a la gestión de Junts pel Sí con el apoyo de los anticapitalistas. La idea de fondo sería que el cambio de tesis de CiU, primero con la salida de Unió, y después con la "fractura de Convergència y sus múltiples reencarnaciones", habrían generado una "sobreactuación" y pérdida de esencia que el electorado "moderado" habría castigado.
La cuestión es que los populares no creen que la demanda del referéndum sea legítima, sino fruto de la construcción del procés. "Primero pacto fiscal o pacto fiscal, después, consulta o consulta, finalmente referéndum o referéndum", es el relato que ha dibujado Casado para girar la cara a las 3/4 partes de los ciudadanos se manifiestan a favor. A su parecer, pronto caerá este apoyo, porque los catalanes se estarían dando cuenta de que Mas habría emprendido el procés con el objetivo de "tapar la corrupción". Como explicaba este diario, los genoveses vinculan en privado el independentismo al "suflé" del populismo.
Así, y por enésima vez, el PP y el gobierno central cierran la puerta a pactar el ejercicio del derecho a decidir, y se amparan ya en las tesis de la formación morada, pese a ser antagonistas. "Podemos ya ha dicho que el referéndum no puede ser unilateral. Podemos tomar el pelo a la gente, pero el gobierno ni puede pactarlo, ni quiere hacerlo", ha cerrado, asegurando que la alternativa es continuar con las visitas de la vicepresidenta y ministra Territorial, Soraya Sáenz de Santamaría, el titular de Fomento Íñigo de la Serna, o el de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo a Catalunya.
Menos domina el PP la retórica cuando se trata de adivinar qué escenario se abrirá para la Operación Diálogo ante la inminente Conferencia de Presidentes Autonómicos que será el día 17 de enero y que contará con la ausencia de Puigdemont y su homólogo vasco, Íñigo Urkullu. Esta vez, sin embargo, asumen que los tratos a que se pueda llegar en materia de financiación o infraestructuras no serán diferenciales para Catalunya, sino los mismos que con Castilla la Mancha o Andalucía. De hecho, esta reunión se prevé que sea un espacio determinante para los pactos recientes y futuros PP-PSOE, más que para fomentar la participación autonómica en la toma de decisiones.
Y curiosamente, mientras el nombre de Mas vuelve a las quinielas para liderar el PDeCAT, los genoveses cantan sus glorias como el pacto para la financiación, o los puertos. "Dicen que el FLA es una limosna, es lo que se merecen, un gobierno que se preocupe", ha asegurado, recordando que el modelo de inversión fue pactado entre el expresident y José Luis Rodríguez Zapatero. En ese sentido, la oferta del presidente Mariano Rajoy dista de la demanda de un déficit asimétrico para Catalunya, como pide la Generalitat. El café para todos se constata como el modelo del PP para combatir el procés.