"Creo que tenemos que hacer a un gobierno el más representativo posible de las fuerzas del cambio y esta será mi voluntad". Pegándose a estas palabras, el líder del PSOE, Pedro Sánchez, se ha visto casi forzado hoy en Onda Cero a comprometerse a incluir en su gobierno tanto a ministros de Unidos Podemos, como de Ciudadanos, y ha aprovechado para rechazar -de nuevo- dar apoyo a Mariano Rajoy o a nadie del PP ni, tampoco, a una hipotética presidencia de Pablo Iglesias, ya que este extremo sólo sería aceptable si el líder de Podemos renuncia al referéndum de autodeterminación en Catalunya así como a su plan económico. "No apoyaremos a ningún gobierno que fragmente la soberanía nacional de España, ni apoyaremos a ningún gobierno que cuestione la viabilidad económica y social de nuestro estado de bienestar ", afirmó Sánchez.
Su anhelo es disfrutar de una vicepresidenta socialista, pero eso probablemente quedará en un sueño, teniendo presente que las encuestas auguran una pugna entre los socialistas y los podemitas por la segunda plaza y, muchas, otorgan al PSOE directamente la tercera.
Sánchez se ha vuelto implantar como "única fuerza del cambio" y se ha reiterado en su posicionamiento que su partido es la única "salida al bloqueo" y ha vuelto a poner el PP y Podemos en el mismo saco porque, aunque sea por diferentes motivos, las dos formaciones son "ajenas a la socialdemocracia" y, además, "o se hace lo que dicen, o no hay acuerdo".
Unos por seguir gobernando como hasta ahora y, los otros, por tener como prioridad la autodeterminación y "poner en riesgo la soberanía nacional".