La falta de presupuestos lastra al Govern, que urge una solución. Más aún en un contexto de desbarajuste de Rodalies y con diferentes convocatorias de huelgas las próximas semanas, que están poniendo en cuestión la imagen de buena gestión que pretendía abanderar Salvador Illa. La consellera de Economía, Alícia Romero, ha asegurado en numerosas ocasiones que el objetivo es tener las cuentas de este año aprobadas antes del 31 de marzo. Aunque confiesa que aún no se ha sentado a negociar con ERC y Comuns, el viernes aseguraba que aún está "a tiempo" para hacerlo posible. Por contra, ERC insiste en que no comenzará las conversaciones en torno a las cuentas hasta que no obtenga un compromiso sobre la cesión del IRPF pactado en el acuerdo de investidura de Salvador Illa.

Los últimos presupuestos aprobados son del 2023. Cuando Illa llegó al Govern en agosto del 2024 descartó aprobar las cuentas de aquel año con el argumento de que se concentrarían en el proyecto del 2025. No obstante, tampoco fue posible sacar adelante las del 25, t se tuvo que conformar con aprobar tres suplementos de crédito, que obligaron igualmente a largas negociaciones con los socios de ERC y Comuns. Este 2026 se han tenido que volver a prorrogar los presupuestos, pero el Govern insiste en que el objetivo es tenerlos este primer trimestre.

Pulso con ERC

La tramitación en el Parlament del proyecto de ley de presupuestos es larga. El proyecto del 2023 requirió un mes y ocho días solo de tramitación en la cámara; los del 22, un mes y 14 días. Esto, dejaría ahora mismo al Govern con entre dos y tres semanas para negociar con los socios, salvo que decidiera llevar el proyecto al Consell Executiu sin pactarlo previamente, con el riesgo de que finalmente no se cierre el acuerdo y el Parlament tumbe las cuentas. De momento, Romero ya envió el pasado 13 de enero la Ley de acompañamiento de los presupuestos al Consell de Treball Econòmic i Social para que emita el preceptivo dictamen previo a su tramitación y así acortar plazos.

En este punto, Govern y ERC se presionan mutuamente. El conseller de Presidencia, Albert Dalmau, aseguraba el sábado que el Govern confía en reanudar pronto las conversaciones con ERC y Comuns porque "el país necesita presupuestos para tener trenes". La secretaria general de ERC, Elisenda Alamany, ha replicado este lunes al conseller reclamando que el Govern "deje de ser el pararrayos del PSOE" y actúe con "ambición nacional". Alamany ha insistido en que hasta que no se desbloquee el acuerdo sobre la recaudación del IRPF "no habrá abierta una negociación de presupuestos". "Lo sabe el Govern", ha remachado.

ERC presentó el pasado septiembre en el Congreso una propuesta de ley en la que se recogen las modificaciones legislativas necesarias para que Catalunya pueda recaudar el IRPF. No obstante, esta iniciativa está pendiente en la Mesa del Congreso de su tramitación.

La falta de acuerdo sobre la cesión del IRPF se produce, además, en un contexto de malestar por el desbarajuste del servicio de Rodalies, que ha hecho evidente una vez más la falta de inversión en infraestructuras en Catalunya, que se suma a las huelgas de maquinistas, médicos y maestros, previstas para las próximas semanas. Desde el PSC, la viceprimera secretaria, Lluïsa Moret, quita hierro al escollo que esto puede representar y asegura que no es incompatible hacer frente a esta situación con que "se mantengan los trabajos de coordinación con los socios de investidura". Con todo, este lunes Moret admitía que no hay un calendario para la negociación de las cuentas.

En este contexto, este martes antes de la reunión del Consell Executiu habrá una nueva reunión de coordinación entre el Govern y los Comuns.