El president de la Generalitat, Salvador Illa, no descarta convocar elecciones en caso de que ERC mantenga su rechazo a los presupuestos y el Parlament tumbe las cuentas del Govern. Así lo aseguró el president, según ha podido saber ElNacional.cat, durante una reunión que el jueves mantuvo en el Palau de la Generalitat con los representantes del llamado G8, que integran la Cambra de Comerç, Pimec, el Col·legi d'Economistes, el Cercle d'Economia, Fira de Barcelona, FemCat, RACC y Barcelona Global. Govern y ERC tienen hasta el 20 de marzo, cuando se votarán las enmiendas a la totalidad, para ventilar sus diferencias y medir las fuerzas. El partido de Oriol Junqueras, sin embargo, insiste en que no entrará a negociar los presupuestos hasta que el PSOE se comprometa con la cesión del IRPF a Catalunya.

Durante la reunión de Illa con el G8, los presentes compartieron la preocupación ante la necesidad de aprobar los presupuestos este año, dado que la Generalitat gobierna con las cuentas prorrogadas de 2023 y el próximo año puede resultar aún más difícil pactar un nuevo proyecto, puesto que en el mes de mayo habrá elecciones municipales. A lo largo del encuentro, Illa insistió en que el Govern no se levantará de la mesa de negociación, que intentará hasta el último momento cerrar un acuerdo y que ven posibilidades de conseguirlo, pero tampoco escondió las dificultades existentes, mientras que, por su parte, los empresarios insistieron en la necesidad de configurar mayorías en el Parlament que garanticen la estabilidad.

Adelanto electoral

Illa admitió que un no del Parlament a los presupuestos obligará a plantear diferentes escenarios, entre los cuales el president dejó claro que no descarta la posibilidad de un adelanto electoral, según asistentes a la reunión. De hecho, alguno de los presentes extrajo la impresión de que el president pretendía hacer llegar un aviso a ERC, después de que Junqueras ha quitado hierro públicamente al no de su partido a los presupuestos y ha asegurado que el Govern puede continuar gobernando con presupuestos prorrogados y con la aprobación de suplementos de crédito. Con todo, durante el encuentro también se valoró que una convocatoria electoral puede abocar a un hemiciclo de una complejidad aún más alta a la hora de configurar pactos.

Al finalizar la reunión, fuentes de Presidència se limitaron a asegurar que la reunión con el G8 se celebraba con un trasfondo marcado por el contexto internacional y el debate de presupuestos. "En tiempos de inestabilidad global necesitamos certezas, y en Catalunya la mejor certeza es tener presupuestos", advirtió el Govern.

Aprobar presupuestos

El ejecutivo sostiene que no contempla ningún otro escenario que la aprobación de los presupuestos. Así lo asegura cada martes en la rueda de prensa del Govern la consellera de Territori y portavoz, Sílvia Paneque. También insistía este mismo jueves la consellera de Economia, Alícia Romero, en la comparecencia que protagonizó en el Parlament para informar de los presupuestos de su departamento. El diputado de Junts, Toni Castellà, preguntó a Romero qué hará el Govern si el Parlament tumba los presupuestos y si se debería dar por terminada la legislatura. "El Govern tiene un plan A que es presupuesto, un plan B que es presupuesto, un plan C que es presupuesto y así hasta el plan Z. Este es nuestro escenario", respondió la responsable de Economia.

Pero ERC, ante la falta de respuesta del PSOE, va subiendo también la temperatura del fuego en que se cuecen los presupuestos. Este jueves, el portavoz de la comisión de Economía, Albert Salvadó, aseguraba que "si la reforma de la financiación y la recaudación del IRPF no avanzan, la legislatura pierde su fundamento político". "El sentido de esta legislatura son avances reales en soberanía, pasos concretos para que los recursos lleguen a los catalanes", advirtió Salvad, en un nuevo dardo dirigido al Ejecutivo.

Precedentes

El Parlament ha tumbado los presupuestos del Govern en dos ocasiones. La primera en 2017, con Carles Puigdemont como president, cuando la CUP votó en contra del proyecto que había presentado el gobierno de Junts pel Sí. Puigdemont, que no podía disolver el Parlament porque aún no había transcurrido un año desde la última disolución anticipada, anunció que se sometía a una cuestión de confianza. En 2024 fue Pere Aragonès quien vio cómo el pleno echaba por tierra sus cuentas de aquel año, por lo cual convocó un Consell Executiu extraordinario y anunció la decisión de convocar elecciones. Desde entonces, el Govern mantiene prorrogados los presupuestos de 2023, dado que Illa, que llegó al Govern en agosto de 2024, no presentó el proyecto correspondiente a aquel año, pero tampoco el de 2025.

Si no hubiera un acuerdo antes del día 20 para los presupuestos de este año, el Govern podría esquivar la votación retirando el proyecto para dar más tiempo a la negociación. No obstante, este martes la portavoz del Govern descartó esta posibilidad. De hecho, este es el escenario que defiende ERC. Su líder, Oriol Junqueras, ha dejado claro en todo momento que Esquerra está dispuesta a negociar suplementos de crédito para dotar de más fondos el presupuesto prorrogado. El Govern, sin embargo, ha asegurado que no quiere recurrir de nuevo a esta vía. Romero insistió el jueves en el Parlament que si no hay presupuestos, no se pueden incorporar los 9.126 millones de más de que puede disponer el Govern y, directamente, se perderían 1.500 millones.