La crisis migratoria de Ceuta ha puesto de manifiesto las importantes diferencias que existen dentro del independentismo catalán a la hora de abordar la inmigración. Junts, ERC, la CUP y Aliança Catalana comparten, con matices y desde perspectivas muy diferentes, la crítica a la gestión del Estado y el hecho de que la Generalitat pueda asumir la gestión de las políticas migratorias en Catalunya, pero divergen profundamente sobre cuál debe ser la respuesta. Desde la reclamación de más competencias para controlar y gestionar los flujos migratorios hasta la denuncia de las "políticas criminales de fronteras" de la Unión Europea, pasando por la defensa de la acogida o el discurso más restrictivo de Aliança Catalana.
La crisis se desencadenó el 30 de julio, cuando miles de migrantes intentaron entrar en Ceuta en una llegada masiva que provocó un fuerte despliegue policial y militar y que posteriormente derivó en el retorno de buena parte de las personas que habían accedido a la ciudad. Los hechos han reabierto también un debate sobre el reparto de los menores no acompañados y sobre la capacidad de las comunidades autónomas para asumir su acogida. En este contexto, los cuatro partidos independentistas han ido fijando posición a lo largo de las últimas semanas y han evidenciado cuatro visiones muy diferentes sobre inmigración, fronteras y soberanía.
Junts: "Ni populismos ni buenismos"
Junts ha convertido la crisis de Ceuta en un nuevo argumento para reclamar que Catalunya asuma las competencias en inmigración. La formación de Carles Puigdemont ha anunciado que volverá a presentar en el Congreso la proposición de ley para que la Generalitat pueda gestionar todas las competencias relacionadas con la inmigración, una iniciativa que ya fue rechazada anteriormente. La portavoz de Junts en el Congreso, Míriam Nogueras, ha defendido que los hechos de Ceuta demuestran la incapacidad del Estado para gestionar las fronteras y ha reclamado que Catalunya tenga "el control absoluto de la inmigración y de las fronteras". Según Nogueras, la solución pasa por disponer de "todas las herramientas" para definir una política migratoria propia. Puigdemont también ha situado la crisis en un marco geopolítico. El president en el exilio ha considerado que la llegada masiva de migrantes a Ceuta y Melilla no responde solo a una crisis humanitaria, sino que puede formar parte de una "estrategia deliberada" de Marruecos y de un "conflicto híbrido". Al mismo tiempo, ha acusado al Gobierno de "incompetencia" y ha defendido que Catalunya no puede acabar pagando las consecuencias de una política migratoria sobre la cual no tiene capacidad de decisión.
La cuestión de los menores no acompañados ha sido, sin embargo, el principal punto de conflicto. Junts ha rechazado que Catalunya asuma nuevos menores procedentes de Ceuta mientras no se resuelva el reparto territorial y no se traspasen las competencias reclamadas. Nogueras ha argumentado que los servicios de acogida catalanes están "al límite" y ha defendido que sean otras comunidades las que asuman más responsabilidades. El partido también ha cargado contra el president de la Generalitat, Salvador Illa, por haber puesto Catalunya a disposición del reparto. Nogueras ha considerado que el Govern catalán prioriza los intereses del PSOE por encima de los de Catalunya.
Eso sí, el secretario general de la formación, Jordi Turull, ha defendido que los migrantes deben ser atendidos "con humanidad" y dignidad, pero ha insistido en que Catalunya necesita "recursos, competencias" y capacidad para aplicar sus propias políticas. "Respuestas catalanas a retos catalanes", ha reivindicado. El senador Eduard Pujol ha sintetizado la posición del partido con un mensaje contra los dos extremos que, según Junts, monopolizan el debate: "Ni populismos ni buenismos". Pujol ha defendido que reclamar "orden migratorio y control efectivo de las fronteras" no es "extrema derecha" ni "xenofobia", sino una cuestión de "cohesión social". Junts también vincula la mala gestión migratoria con el auge de la extrema derecha. Nogueras ha defendido que "cuando hay problemas sin soluciones, aparece el malestar" y, con el malestar, "aparecen los extremos". Por eso, la formación sostiene que gestionar la inmigración es también una manera de combatir la extrema derecha.
ERC: "Controlar las fronteras" pero mantener la acogida
ERC comparte con Junts la reivindicación de más competencias para Catalunya, pero mantiene una aproximación muy diferente en cuanto a la respuesta inmediata a la crisis. Los republicanos han situado en el centro de su discurso los derechos humanos y la necesidad de garantizar la atención a las personas migrantes, especialmente a los menores. El 31 de julio, el diputado Jordi Salvador reclamó responsabilidades al Estado, a Marruecos y a la Unión Europea por lo que calificó de "drama humanitario". ERC denunció que las personas migrantes fueran utilizadas como "moneda de cambio o instrumento de presión política" y reclamó al Gobierno que explicara si disponía de información previa sobre la relajación de los controles fronterizos.
Los republicanos también han pedido revisar los acuerdos de cooperación migratoria con Marruecos y garantizar una respuesta humanitaria inmediata. Oriol Junqueras ha mantenido este discurso durante las últimas semanas. El presidente de ERC ha sido crítico con la gestión del PSOE y ha reclamado que el Gobierno español "controle las fronteras" para evitar una nueva "catástrofe humana". Asimismo, ha reprochado tanto al PSOE como al PP que conviertan la crisis en una batalla partidista. "El hecho de que muera gente y que esto parezca irrelevante, y que haya partidos políticos que prefieran tirarse los platos por la cabeza, es un escándalo", ha afirmado Junqueras. A pesar de las críticas al PSOE, los republicanos no han asistido a ninguna sesión de control a los ministros españoles en el Senado debido a que han sido convocadas por el PP.
Sobre la acogida de menores procedentes de Ceuta, el presidente de ERC ha mantenido una posición diferente a Junts. Catalunya, ha señalado, ha hecho "esfuerzos ingentes" en esta materia y, si puede ayudar, "seguro que ayudará". Pero ha reclamado también que el Estado asuma sus obligaciones y garantice unas condiciones de vida dignas. Junqueras ha recordado, finalmente, que ERC siempre ha defendido el traspaso de "todas las competencias posibles" a la Generalitat, también las relacionadas con la inmigración. Pero, a diferencia de Junts, esta reivindicación no se plantea como una condición para rechazar la acogida de los menores.
CUP: contra la "militarización" de las fronteras
La CUP se sitúa en una posición radicalmente diferente a Junts y, aún más, a Aliança Catalana. Para los anticapitalistas, la crisis de Ceuta no demuestra que sea necesario reforzar el control fronterizo, sino los problemas de un modelo basado precisamente en el control, la militarización y la externalización de las fronteras. El 31 de julio, la CUP denunció que lo que estaba ocurriendo en Ceuta era consecuencia de una política de fronteras sostenida por el Estado español, la Unión Europea y el régimen marroquí. Según la formación, los tres actores utilizan a las personas migrantes como "moneda de cambio" y vulneran sistemáticamente los derechos humanos.
Los anticapitalistas rechazan también que los hechos puedan ser reducidos a un conflicto entre España y Marruecos. La CUP considera Ceuta un "enclave colonial" que el Estado español mantiene militarizado y que juega un papel central en la política migratoria europea. Por ello, los anticapitalistas aseguran que no cerrarán filas con el Estado español ni con su política exterior. Su compromiso, defienden, es con "los derechos de los pueblos", la "solidaridad internacionalista" y el fin de las políticas de fronteras que consideran represivas.
La CUP también sitúa el fenómeno migratorio en un contexto global. El partido atribuye los desplazamientos forzados, entre otros factores, al "expolio histórico de Occidente hacia el Sur Global" y considera que la respuesta no puede pasar por reprimir a la población migrante, sino por abordar las causas estructurales que provocan estos movimientos. Así, si Junts defiende que Catalunya necesita controlar las fronteras para poder gestionar mejor la inmigración, la CUP cuestiona el mismo modelo de fronteras sobre el que se construye la política migratoria europea.
Aliança Catalana: contra la inmigración irregular y la acogida
Aliança Catalana representa la posición más restrictiva de las cuatro formaciones independentistas. Su líder, Sílvia Orriols, ha aprovechado la crisis de Ceuta para reforzar un discurso centrado en el control de la inmigración irregular, el rechazo de la acogida de menores no acompañados y la denuncia de la presión sobre los servicios públicos. La líder de Aliança Catalana reaccionó a la entrada masiva de migrantes en Ceuta con un discurso especialmente contundente. Posteriormente, ha relacionado la inmigración con la presión sobre el estado del bienestar y ha acusado a las instituciones de destinar recursos públicos a la acogida mientras hay ciudadanos que esperan ayudas.
Orriols también ha cuestionado las políticas de integración y ha vinculado la inmigración con problemas de inseguridad, fundamentalismo y conflictividad social. En uno de sus mensajes sobre la crisis de Ceuta llegó a afirmar que aquello que entraba por la frontera no era "multiculturalidad", sino "multi peligrosidad". El discurso de Aliança Catalana también ha ido más allá de la crisis concreta de Ceuta. Orriols ha denunciado que la inmigración procedente de países extracomunitarios forma parte de un proceso de transformación social que, a su entender, pone en riesgo la identidad y el modelo de sociedad catalán.
La formación también ha entrado en conflicto con Junts. Orriols ha acusado a los juntaires de querer asumir las competencias migratorias "para acoger a más" inmigrantes. Turull le ha replicado que Junts quiere gestionar el máximo de competencias posibles y ha acusado a Aliança Catalana de limitarse a "bramar" y alimentar el odio sin aportar soluciones. Este choque pone de manifiesto una diferencia esencial: Junts defiende una política catalana propia basada en el control, la gestión y la integración, mientras que Aliança Catalana plantea una política mucho más restrictiva y convierte el rechazo de la inmigración irregular en uno de los ejes de su proyecto político.
La coincidencia entre las cuatro formaciones es, sobre todo, la voluntad de que Catalunya tenga más capacidad de decisión. Pero incluso aquí las diferencias son importantes: para Junts y ERC, el traspaso de competencias debe servir para gestionar mejor la inmigración; para la CUP, la soberanía debe ir vinculada a un modelo alternativo al sistema de fronteras actual; y para Aliança Catalana, debe permitir aplicar una política mucho más restrictiva.
