El portavoz de ERC en el Congreso y promotor de articular un frente de izquierdas para frenar el avance del PP y Vox en las próximas elecciones, Gabriel Rufián, fue este martes el invitado estrella de la cuarta entrega del late show de Marc Giró en laSexta, Cara al Show. Una conversación que dio para mucho. Para hablar de política, de la necesidad de "frenar a los fachas", por la obsesión de centrar el debate político en "la vivienda", que representa "el principal problema del país", pero también tuvo momentos virales en los que el político catalán admite que vivir en Madrid se ha convertido en un ejercicio difícil porque, a pesar de que asegura que la capital del reino "es una ciudad estupenda", la derecha se mueve con total impunidad. "La fachería está desvergonzada", afirma Rufián, que explicó que suele salir a la calle "con mascarilla y gorra" para evitar ser reconocido, y que "estos son mis escoltas, porque no tengo seguridad de ningún tipo". El político de ERC recordó que ha sido "agredido en más de una ocasión". "¡Tres veces me han calentado bien!", y detalló que una de las agresiones pasó durante el aniversario "de un importante medio de comunicación", cuando "un tipo que iba pasado de copas" lo golpeó. Las otras dos, explicó, sucedieron en plena calle, una de ellas "delante de la policía. No les importó demasiado", añadió.

Marc Giró quiso profundizar en las razones que le han llevado a querer impulsar el frente común de izquierdas, a pesar de la oposición del aparato de ERC, y Rufián fue taxativo: "Me niego a que ganen los fachas, así que creo que conviene hacer un poco de cálculo de ciencia". Y asegura que el pilar fundamental debe ser combatir "la estafa de la vivienda", calificando la situación actual como "el principal problema del país". Por eso el programa de las izquierdas debe ser "vivienda, vivienda y vivienda". Pero también ha reflexionado sobre los retos de la izquierda para conectar con la sociedad, y especialmente con los jóvenes, defendiendo la necesidad de "remover el gallinero" y adaptarse al poder de la comunicación digital donde, según ha afirmado, triunfan mensajes "nefastos". Su estrategia comunicativa a través de las redes ha convertido a Rufián en uno de los políticos más visibles, más virales y también de los mejor valorados dentro de ciertos segmentos. "Mi trabajo es que la gente me entienda", ha afirmado el político. "Casi me da igual la lengua, lo que piense cada uno, la bandera que tenga o el barrio de donde venga. Lo más fácil en política —y en la vida en general— es que te aplaudan los convencidos; lo difícil es hacer dudar a quien duda".

Pero las partes de la entrevista que se han hecho más virales en las redes fueron las que tocaron temas más allá de la política, explorando la faceta más personal del político catalán y la complicidad con el comunicador, con quien incluso protagonizó un beso en la boca que se hizo viral en las redes. Después de descubrir la faceta más gastronómica de Gabriel Rufián, que se declaró un apasionado de la cocina; confirmar que es un "auténtico manitas" del bricolaje, explicar que sigue una rutina muy estricta para cuidarse la piel y admitir incluso que tiene tres calzoncillos "de la suerte", la conversación acabó derivando hacia cuestiones más íntimas. Fue entonces cuando el diputado soltó una nueva confesión inesperada: "Duermo desnudo".

El ambiente en el plató se fue animando y el presentador de laSexta aprovechó para recordar unas declaraciones anteriores en las que Rufián había admitido haber soñado "de manera erótica" con Marc Giró. "¡Es absolutamente cierto!", reconoció entre risas. Giró, siguiendo el tono distendido de la entrevista, le respondió: "¡Ahora que nos tenemos delante, explícamelo bien!". Rufián relató que lo recordaba en un acto público al que había asistido con un jersey porque hacía mucho frío. "¡Soñé que te acercabas con aquel jersey, me hablabas, me contabas historias y me seducías mientras te ibas acercando!", explicó. Giró continuó la broma preguntándole si el sueño había ido más allá. "¡No tengo mucha experiencia en esto, pero sí que nos sobamos mucho!", concluyó el político con humor.

Rufián también se sometió a un juego, el de las "puertas correderas", donde se tuvo que imaginar cuál sería la profesión ideal de los diferentes compañeros en el Congreso de los Diputados. Sobre Cayetana Álvarez de Toledo, Rufián ironizó diciendo que la situaría "allí donde esté Pablo Casado". De Oriol Junqueras, en cambio, afirmó que lo vería como "president de la Generalitat". En cuanto al diputado de Vox José María Figaredo, aseguró que lo enviaría "a El Ejido a recoger tomates a 40 o 45 grados por tres euros la hora y con cincuenta compañeros de Senegal". Respecto a Irene Montero, afirmó que la haría "presidenta de lo que quiera". Y sobre Carlos Mazón, lo imagino lejos de la primera línea política: "Bibliotecario de la prisión del módulo 4", bromeó entre risas. "A Isabel Díaz Ayuso la pondría en la Plaza Mayor de Madrid sirviendo cañas durante doce horas de pie por 800 euros a turistas alemanes e ingleses, y después que diga que 'Madrid es la hostia para venir'", comentó el dirigente republicano. Finalmente, reservándose a Pedro Sánchez para el final, concluyó: "Sería un gran actor de telenovela turca".