La presidenta del Parlament de Catalunya, Anna Erra, ha hecho un llamamiento este domingo a "reivindicar la importancia" de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y ha reivindicado el Parlament como un lugar donde se defienda, coincidiendo con el 75.º aniversario de la proclamación de la Carta. En un vídeo publicado por el Parlament en la red social X, Erra ha pedido reivindicar la proclamación de la Carta ante los nuevos conflictos armados, "de larga duración o enquistados", y con la crisis de refugiados y desplazados internos.
La Declaración ante gobiernos autoritarios
También ha pedido hacerlo ante "la expansión de gobiernos autoritarios y el retroceso de las democracias liberales", la proliferación de los relatos antiderechos, la vulneración de los derechos de las mujeres y de las desigualdades. Por eso, ha instado a defender la plena vigencia de los derechos humanos, que según ella "pasa, inevitablemente, por la defensa de la democracia como sistema de gobierno: no una democracia de mínimos o que se conforme con celebrar elecciones periódicas".
"Una democracia funcional, de instituciones inclusivas, que sea sensible al pluralismo político, lingüístico y cultural, que no persiga la disidencia política, que defiende la vida, la igualdad ante la ley, la libertad de expresión, la educación, un techo y que genere oportunidades para que todo el mundo pueda prosperar y desarrollar su proyecto de vida", ha añadido.
Como respuesta a las necesidades de la ciudadanía
También ha deseado una democracia capaz de dar respuesta a las necesidades de la ciudadanía y a los desafíos globales de la humanidad: "Una democracia, en definitiva, que sea fiel y coherente con sus valores y principios". Ha asegurado que no hay prosperidad ni desarrollo compartido sin defender, proteger y garantizar los derechos humanos, que "solo pueden crecer y desplegarse en un contexto plenamente democrático".
Por eso, ha recordado que los poderes públicos, incluido el Parlament, no pueden olvidar que sus "acciones tienen que tener como guía, siempre, el cumplimiento de los derechos humanos", una responsabilidad que según ella se tiene que asumir en el ámbito colectivo y también individual. La presidenta del Parlament ha recordado que fue aprobada en 1948, "en un mundo todavía conmocionado por las atrocidades y el horror de la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto" y que desde entonces es un fundamento de la libertad, la igualdad, la justicia y la paz en el mundo.
