La secretaria general de Esquerra Republicana de Catalunya, Elisenda Alamany, se ha mostrado confiada en que Catalunya acabará teniendo presupuestos para 2026, a pesar de que quizás no se aprueben en las próximas semanas. En una entrevista en RTVE, ha apuntado que, aunque no prosperen en abril, se podrían volver a llevar al Parlament en junio si el president Salvador Illa cumple los compromisos adquiridos. “Si en abril decaen, que los vuelvan a presentar en junio”, ha resumido Alamany, haciendo referencia a la recaudación del 100% del IRPF para la Generalitat.
Alamany ha criticado que el Govern haya decidido sacar adelante las cuentas sin haber asegurado el apoyo de los republicanos ni haber cerrado un acuerdo sobre el IRPF. Ha lamentado que el ejecutivo “se levantara de la mesa” de negociación y ha expresado su sorpresa por lo que ha calificado de “golpe de orgullo” de Illa al activar el proceso de tramitación parlamentaria de los presupuestos. Si las cuentas superan las enmiendas a la totalidad previstas para el 20 de marzo, la votación definitiva tendría lugar en abril, una vez pasada la Semana Santa. Sin embargo, la dirigente republicana sitúa el calendario en junio para disponer de suficiente tiempo para obtener garantías claras sobre la recaudación del IRPF.
Pide gestos al PSOE
Según Alamany, es imprescindible contar con compromisos firmes y modificaciones legislativas que permitan a Catalunya gestionar este impuesto. En este sentido, ha señalado que estas reformas deberían quedar reflejadas en el marco del nuevo modelo de financiación cuando se reúna el Consejo de Política Fiscal y Financiera. De momento, sin embargo, aún no se ha fijado fecha para el próximo encuentro de este órgano, que inicialmente se había previsto para marzo. “No hay que esperar hasta el final del proceso, pero sí tener una garantía clara del PSC y del Estado de que avanzamos en esta dirección y de que se cambiarán las leyes”, ha insistido.
Por otro lado, Alamany ha descartado la posibilidad de un frente electoral de izquierdas tanto en Barcelona como en el conjunto de Catalunya. A su parecer, las dificultades se encuentran sobre todo en el ámbito de las izquierdas españolas, que considera que han perdido conexión con la ciudadanía. En cambio, ha defendido que la pluralidad dentro de la izquierda catalana no resta apoyos. Recordando la experiencia de Junts pel Sí, ha advertido que una unidad que diluya posicionamientos puede acabar representando “el mínimo común denominador” en lugar del máximo. “Con la voluntad de sumar, quizás acabemos restando en Barcelona y en Catalunya”, ha concluido.