Los domingos, las portadas dejan un poco de lado la noticia que corre y se dedican a intentar adivinar la que vendrá. Entrevistas, encuestas, grandes reportajes y profecías políticas. Y este 13 de septiembre hay una palabra que sirve para mirar el futuro inmediato de Pedro Sánchez: Ceuta. La crisis migratoria ya no es solo una emergencia que el Gobierno intenta gestionar, sino que algunos de los protagonistas de las portadas empiezan a presentarla como la crisis que puede acabar con la legislatura. Al lado de este vértigo político, otro más existencial: el miedo a que la inteligencia artificial avance más deprisa que la capacidad humana para controlarla. Y, porque es domingo y Madrid necesita espectáculo, los monoplazas estrenan el gran escaparate de Madring.
El Mundo no necesita mucha sutileza para anunciar el futuro que desea Alberto Núñez Feijóo. El líder del PP ocupa casi toda la portada con una enésima entrevista en el diario que es su escaparate habitual, y una sentencia preparada para quedar: "La agresión de Marruecos continúa y Ceuta será el epitafio de Sánchez". Epitafio es una palabra considerable. No habla de una erosión, de una crisis o de un problema político, sino de la inscripción sobre una tumba política. Feijóo sostiene que toda la UE debe saber que Ceuta es "tan importante como Groenlandia", anuncia que será "leal pero firme" en la defensa del país y asegura que intentará ampliar las funciones del rey porque están "infrautilizadas". En la misma portada, el diario explica que el Gobierno sitúa como mínimo a tres meses vista el regreso a la normalidad en Ceuta y publica una crónica con una acusación todavía más corrosiva: "La Moncloa ha comprometido toda la inteligencia. Marlaska y Albares son como primas hermanas". Se refiere a los servicios de inteligencia españoles, tan desacreditados por la crisis de Ceuta, no a la inteligencia artificial, que también es noticia estos días, como después veremos.
Pero Feijóo no es el único que este domingo contempla Ceuta como una posible puerta de salida de Sánchez. La Vanguardia entrevista al lehendakari Imanol Pradales, que formula una advertencia con menos voluntad funeraria, pero una conclusión parecida: "Ceuta puede poner fin a la legislatura si Sánchez no cierra la crisis ahora". Que una predicción así no provenga de la oposición, sino de un dirigente del PNV, le da un peso diferente. Pradales también avisa de un Feijóo "obsesionado con Vox" y reclama que Catalunya recupere "su autoestima para avanzar". Dos diarios, dos entrevistas y un mismo horizonte: Ceuta ha dejado de ser vista solo como una crisis territorial para convertirse en una prueba de supervivencia del Gobierno.
Y, mientras tanto, las consecuencias humanas continúan allí, mucho más silenciosas que cualquier cálculo parlamentario. El ABC pone la imagen más dura del día: un cementerio musulmán lleno de fosas numeradas bajo el titular "Las noventa tumbas sin nombre de Ceuta". El diario explica que visita el cementerio donde fueron enterrados precipitadamente los muertos del Tarajal y recuerda que la mayoría continúan sin identificar, mientras miles de migrantes todavía se refugian entre las sepulturas. Una portada que convierte las estadísticas en algo mucho más concreto: números sobre lápidas. Debajo, el decano de la prensa conservadora recupera otro frente marroquí y asegura que Arancha González Laya, exministra de Exteriores, entregó su móvil hackeado a Félix Bolaños después de la crisis con Marruecos de 2021.
También el Ara mira directamente hacia el sur, pero da un paso atrás para preguntarse qué hay detrás del éxodo. "Marruecos, el país que expulsa a sus jóvenes", titula sobre una fotografía enorme de Mohamed VI, el monarca totalitario alauita. La portada pone el foco en la paradoja de un país que crece económicamente mientras buena parte de esta prosperidad no llega a la población, y señala la falta de oportunidades y la represión política como motores de la emigración. Es, probablemente, la portada que intenta mirar más allá de la frontera de Ceuta para preguntarse por qué tanta gente quiere cruzarla, especialmente unos jóvenes sin futuro.
El Periódico abre una ventana diferente sobre la crisis con una revelación incómoda: "España gastó 8 millones en una red de inteligencia que no funcionó en Ceuta". Según el diario, el Gobierno español está inquieto por no saber por qué Marruecos y Rusia han reforzado sus relaciones en plena crisis. Pero la fotografía principal es otra historia: un apretón de manos con las pulseras de Extremadura y Catalunya para explicar "La Diada en Extremadura, tributo a los 'otros catalanes'", un reportaje sobre la emigración extremeña en Catalunya y los lazos construidos durante décadas entre las dos comunidades, con motivo de la decisión del gobierno de Illa de llevar la celebración de la Diada a Extremadura este próximo miércoles y jueves, rompiendo con la tradición de hacerlo en Madrid.
Y luego está el miedo que no necesita fronteras. El País abre con "Una ola de resistencia al descontrol de la IA crece con fuerza". El diario describe dimisiones, protestas contra centros de datos y una preocupación creciente entre investigadores, trabajadores tecnológicos y ciudadanos ante un desarrollo que parece ir más deprisa que las reglas para contenerlo. El director general de Anthropic, Dario Amodei, añade combustible reclamando frenar el avance de los modelos. Después de años en que la inteligencia artificial se presentaba sobre todo como una promesa, las portadas empiezan a tratarla cada vez más como un problema de control. La misma inquietud reaparece en pequeño en La Vanguardia, que habla de "Pérdida de control" sobre el avance de la IA.
El País también dedica la gran fotografía a Zohran Mamdani, alcalde de Nueva York, protagonista de la entrevista que luce en la portada, con una frase que parece querer recuperar otro debate menos tecnológico y más terrenal: "La democracia no sirve si la gente no puede cubrir sus necesidades". Es una curiosa combinación: a la izquierda, máquinas que pueden escapar del control humano; a la derecha, un político recordando que el problema más elemental sigue siendo pagar el alquiler y llegar a final de mes. La Razón, en cambio, busca los problemas de Sánchez mucho antes de llegar a Ceuta. "Alerta en el PSOE: teme perder sus últimos feudos autonómicos", sentencia, con Asturias y Castilla-La Mancha en el punto de mira y Ferraz preparándose, según el diario, para un 2027 negro. A la derecha de la portada, añade una radiografía económica igualmente apocalíptica: "La era Sánchez dejará un futuro hipotecado".
Pero la fotografía es para otro tipo de velocidad. Madrid estrena su Gran Premio de Fórmula 1 y La Razón celebra que convierta la capital "en un referente para la F1". Isabel Díaz Ayuso, la presidenta de la comunidad, y José Luis Martínez-Almeida, el alcalde de la ciudad, posan delante de un coche médico de lujo, y el circuito de Madrid se presenta como el gran escaparate internacional de la ciudad. Entre la crisis de Ceuta, el miedo a perder gobiernos autonómicos y los interrogantes sobre la IA, la capital ha reservado el domingo para pisar el acelerador.
En Catalunya, El Punt Avui prefiere otra red: una literal. "Una red para empresas al límite", abre con una fotografía conceptual de un trapecio sobre una red de seguridad para explicar cómo el mundo concursal intenta salvar empresas vendiendo la parte viable antes de que no quede otra salida. Debajo, los incidentes posteriores a la Diada todavía resuenan: "Los Mossos, en el ojo del huracán", después de las críticas por la dureza de la actuación policial.
Es, en definitiva, un domingo lleno de redes. La que debería haber detectado qué preparaba Marruecos en Ceuta, la que intenta impedir que caigan las empresas y la red invisible de algoritmos que una parte del mundo empieza a temer que ya no sabe controlar. Y en medio, Pedro Sánchez, a quien Feijóo ya escribe el epitafio mientras Pradales le mira el reloj. Por si faltaba velocidad, hoy corren los bólidos de Fórmula 1.
