Al día siguiente de certificar la muerte de la legislatura, el president de la Generalitat ha sido entrevistado en El Matí de Catalunya Ràdio. Quim Torra ha dado detalles de cómo llegó a la decisión adoptada ayer, de convocar elecciones una vez se aprueben los presupuestos sin desprenderse de la alianza con Esquerra Republicana. "Yo no era partidario de sacar a ERC del Govern, porque yo vengo de la unidad", ha dicho, entre otras cosas.

Eso sí, no ha escatimado reproches, aprovechando precisamente que hoy hace dos años exactos de la no investidura de Puigdemont, un hecho que en JxCat todavía escuece, tal como ha recordado el propio Torra. Desde que el lunes la Mesa del Parlament optó por acatar la orden de la Junta Electoral —avalada por el Supremo— de retirarle el escaño, el president ha consultado y escuchado opiniones de todo tipo sobre qué medidas tomar. Una de las propuestas era la expulsión de ERC. Torra ha explicado que no la compartía, porque a lo largo de los últimos años "ha velado para que los puentes en el independentismo no se rompan" y "la única manera de culminar el mandato del 1-O es con unidad". "Las decisiones las tomo yo como president", ha sentenciado. 

Ante aquellos que le acusan de "simbolismos" estériles —palabras utilizadas por miembros de ERC—, ha recordado que el 4 de enero una mayoría del Parlament votó a favor de mantenerle el acta de diputado. Y ha cargado contra Roger Torrent, poniendo de relieve que mientras en el Govern el entendimiento con los republicanos ha sido relativamente sencillo, donde ha habido serios problemas "es en el Parlament". 

El jefe del ejecutivo catalán ha dibujado las prioridades en el corto plazo, antes de convocar las elecciones: aprobar presupuestos y explorar la vía del diálogo, pero también ha subrayado la necesidad "de aprovechar estos meses para reencontrarnos en la unidad". Sobre si los comicios serán en las postrimerías de la primavera o en otoño, no se ha querido mojar. Se ha limitado a decir que anunciará la fecha el día que se aprueben los presupuestos.

Diálogo para un referéndum de independencia

Uno de los capítulos que vivirá todavía como president con todas las de la ley es la reunión con el presidente español Pedro Sánchez, el próximo jueves en Barcelona. Torra ha adelantado qué posición defenderá en la cumbre: "Que Catalunya vuelva a votar sobre la independencia". Lo ha expresado además con otras palabras, lo que irá a negociar son "las condiciones de un referéndum de independencia". Al mismo tiempo, ha señalado la necesidad de recuperar la figura de un mediador que arbitre los avances de la mesa de diálogo.

Será difícil, por lo tanto, que con este punto de partida el encuentro con Sánchez pueda desencallar la situación, teniendo en cuenta que aunque el PSOE no veta que pueda hablarse de todo, los socialistas han explicado a los cuatro vientos que de ninguna manera están dispuestos a reconocer el derecho de autodeterminación. Así lo afirmó hace unos días el expresident Montilla en una entrevista en ElNacional.cat, en la cual invitaba a "no engañarse". El president ha destacado que él tiene claro cuál es su proyecto y que la pregunta es si el Estado hará alguna oferta concreta.

Después de verse con Sánchez, "que durante la campaña nos dijo de todo", Torra ha explicado que volverá a convocar a los partidos y entidades independentistas para exponerles lo que haya salido y decidir los próximos pasos a emprender.

Ningún arrepentimiento por la pancarta

El origen de la condena por desobediencia del president es la pancarta por la libertad de los presos que no quiso descolgar en el plazo que le indicaba la JEC, durante la última campaña electoral. Torra ha manifestado que no se arrepiente "en absoluto" porque "la lucha por la libertad de expresión es una de las líneas rojas y no hay ninguna batalla pequeña". En este sentido ha apuntado que "el problema no es que yo colgara una pancarta, sino que no hubiera más colgadas". "Me habría gustado que en mi desobediencia también me hubieran acompañado otros", ha sentenciado.