Los miembros de la CUP no son los únicos que se dedican a quemar o romper documentos gubernamentales. El año pasado, el nuevo delegado del gobierno español en Catalunya, Enric Millo, cuando era el portavoz parlamentario del PP, rompió la portada del informe del Govern Crónica de una ofensiva premeditada, donde acusaban al Estado de "dificultar el bienestar en Catalunya".

Fue el 30 de junio del 2015 y lo hizo, según aseguró, para "decir basta al odio, basta a la separación, basta a la ruptura, basta a utilizar dinero público contra la concordia, la estabilidad y la recuperación". Y no sólo eso. El informe era, a sus ojos, "infame, dice mentiras, manipula de manera chapucera la realidad y demuestra la incompetencia" del gobierno de entonces, liderado por Artur Mas.

Según su opinión, el Govern tendría que haber presentado un balance de la legislatura como un Ejecutivo "normal y responsable", pero, por el contrario, publicó un documento: "Lleno de mentiras, que pretende seguir generando odio contra el resto de los españoles y que divide a los catalanes".

El memorial de greuges

El documento salió a la luz el mismo día que Millo lo rompió y tenía el objetivo de hacer públicos los incumplimientos del Estado con Catalunya, a modo de "libro negro".

En el informe, o memorial de greuges, se denuncia "una ofensiva premeditada de presión y de ataque a la identidad" con la pretensión de poner de manifiesto "la visión monolítica y centralista del Estado, la falta de voluntad de diálogo, la inacción ante las propuestas de Catalunya y el ataque al modelo educativo catalán, elementos que explican la voluntad de una gran mayoría de los ciudadanos de decidir el futuro político del país".