A pocos días de las elecciones generales, los poderes económicos han empezado a presionar al gobierno en funciones de Mariano Rajoy y la política económica que aplicará el ejecutivo que se derive de los pactos postelectorales, tras el 26-J. El Banco de España y el Consejo Europeo han coincidido este viernes al emitir un mensaje firme sobre la voluntad de que España mantenga los recortes para reducir el déficit, después de que el Partido Popular informara de que en su programa electoral se incluía una bajada de impuestos en ciertos tramos del IRPF.
La jornada se ha abierto con el gesto del Consejo de la Unión Europea, quien ha emitido un informe crítico sobre la prórroga de un año que la Comisión quería dar al Gobierno para cumplir los objetivos de déficit. Este dictamen congela de facto el balón de oxígeno al Estado, a la espera de nuevo aviso por parte de las instituciones comunitarias. También deja en el aire qué pasará con el aplazamiento de la multa de Bruselas a España, por no satisfacer los objetivos económicos. La Comisión quería aplazar la sanción a después del 26-J con el fin de no causar injerencias en la campaña electoral.
Ante este hecho, la vicepresidenta en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría, ha salido del paso en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, indicando que el gobierno no tenía dudas de que la prórroga se mantendría, y que España no sería multada por Bruselas. A opinión de la vicepresidenta, aquello que alega el el Consejo son "dudas procedimentales" sobre la forma como se ha planteado el plan de estabilidad presupuestario, y no de los plazos para satisfacer los acuerdos europeos.
El gesto del Consejo, liderado por un grupo de países críticos, entre ellos Alemania, contradice a la Comisión, es decir, el gobierno comunitario, en un momento en que el PP ha anunciado que quería bajar ciertos tramos del IRPF. El hecho fue muy criticado por inverosímil, por parte de Podemos y Ciudadanos, y en concreto, por el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, quien indicó que los socialistas subirían los impuestos pero sólo a las rentas altas.
Sin embargo, el gobierno parece tener explicación para esta contradicción aparente entre bajar impuestos y reducir el déficit. "Hemos crecido y por eso hemos podido bajar empleo, y si mantenemos la senda creceremos y podremos seguir bajando impuestos, y esta bajada impuestos permitirá crecer más" ha dicho Santamaría, para justificar la medida del programa electoral.
La cuestión de fondo y el motivo porque se ha paralizado la prórroga podría ser las dudas de países como Alemania, sobre los cambios de opinión del presidente en funciones, Mariano Rajoy, quien envió hace unas semanas una carta al presidente de la Comisión, Jean Claude Juncker, afirmando que habría más ajustes la segunda mitad del 2016, si revalida en el gobierno.
Banco de España
Así las cosas, el Consejo no es el único que presiona España para que siga recortando. El Banco de España ha anunciado este viernes que se debería flexibilizar las condiciones de contratación, al par que seguir la senda de los recortes. "La magnitud de los ajustes pendientes para situar las finanzas públicas en una situación saneada es todavía significativa". El banco emisor se posiciona delqu lado del Consejo de la Unión Europea, cuando admite que la prórroga de reducción del déficit público hasta el 2,5% en el 2017 "comportará costes en el corto plazo", aceptando que no haya aplazamientos.
Parece que la propuesta del PP, quien tiene con mucha probabilidad la sartén por el mango y la oportunidad de seguir gobernando con el apoyo de Ciudadanos tras el 26-J, ha asustado a las entidades financieras y los organismos internacionales. Asimismo, los poderes fácticos lanzan un mensaje claro a PP y PSOE: la economía de España no puede aguantar unas terceras elecciones, y tampoco los vetos mutuos que se apliquen los partidos mayoritarios para formar gobierno. Es decir, que la gran coalición, más allá de fines políticos, también podría tener una explicación en términos económicos, y una buena coartada para Ferraz.