Desobediencia grave. Esta es la acusación que hace el Tribunal Supremo contra la diputada de la CUP Eulàlia Reguant por la deliberada decisión de no contestar las preguntas de la acusación popular Vox durante el juicio al procés. Para esta cuestión la Fiscalía le pide seis meses de prisión e inhabilitación, y el juicio empezará el 1 de marzo en la capital española. "Es indispensable saber que normalizar la presencia de la extrema derecha no es una opción", ha dicho la misma Reguant este miércoles, y ha reivindicado la necesidad de que "el muro contra el fascismo" no se relaje.

Acto de apoyo a Eulàlia Reguant - Joan Mateu Parra

La diputada de la CUP Eulàlia Reguant antes de empezar el acto / Joan Mateu Parra

 

Reguant lo ha dicho pocos minutos antes de que se haya llenado el Auditori Calàbria de Barcelona de personas que se han solidarizado con ella, en un acto organizado por su grupo de apoyo, "Firme contra el fascismo". Más allá de personas a nivel individual, diputadas de la CUP y representantes anticapitalistas represaliados como Anna Gabriel o el ahora exdiputado Pau Juvillà, también han asistido representantes del resto de partidos independentistas y los comuns, como el exconseller Jordi Turull, la portavoz de ERC en el Parlament, Marta Vilalta; el presidente de Junts en el Parlament, Albert Batet; y la líder de los comuns también en la Cámara catalana, Jéssica Albiach. Y una asistencia de última hora: la del diputado inhabilitado en el Congreso Alberto Rodríguez, de Unidas Podemos.

Dolors Sabater y Jordi Turull en acto de apoyo a Eulàlia Reguant - Joan Mateu Parra

Los representantes de Junts Francesc de Dalmases, Dolors Sabater, Jordi Turull y Albert Batet / Joan Mateu Parra

La solución de Anna Gabriel

El acto se ha desarrollado mediante una mesa redonda donde varios representantes han reflexionado sobre la represión del Estado. Una de las intervenciones más relevantes ha sido la de la exdiputada de la CUP exiliada en Ginebra por el 1-O, Anna Gabriel, que ha cargado contra la politización permanente desde la derecha de la justicia, más allá de la mera existencia de Vox: "Hace falta que la gente entienda que tenemos un problema gravísimo a muchos niveles, pero también en el judicial". Gabriel ha reconocido no ser muy confiada en las resoluciones judiciales que puedan llegar de Europa: "Cuando depositas esperanzas en las resoluciones judiciales europeas has perdido parte importante de la lucha", pero ha pedido no abandonarlas. Más allá de eso ha reivindicado que la solución es persistir a pesar de toda la represión vivida hasta ahora, porque los derechos "sólo se consiguen ejerciéndolos", y por lo tanto "la solución viene de donde siempre ha venido: lucha y resistencia".

Y la misma idea ha reivindicado Alberto Rodríguez, que ahora después de su inhabilitación tiene en marcha dos recursos pidiendo la nulidad de la sentencia por los recursos que se le han vulnerado a él como diputado y por el derecho a la representación política, y a pesar de no saber a ciencia cierta qué resultado tendrán, ha insistido, precisamente, en la insistencia: "A más represión, más organización tendrá que haber".

Juvillà: el sentido de la desobediencia

Y otro inhabilidad ha tomado la palabra, Pau Juvillà, que ha dicho que en un país normal él no habría sido condenado, y ha cargado contra la dureza de los jueces. Asimismo, ha reivindicado que la desobediencia tiene que tener siempre una finalidad, y a poder ser, tiene que ser colectiva: "Desobedecer para que sirva de alguna cosa", ha reivindicado el ahora exdiputado inhabilitado por no haber retirado lazos amarillos de la Paeria de Lleida cuando era concejal.

El también exdiputado Antonio Baños, que junto con Reguant decidió no contestar a Vox al juicio del procés -a pesar de que sigue otros recorridos judiciales-, ha hablado de cómo los medios contribuyeron, antes de que Vox fuera un partido con representación a las instituciones, a hacerles crecer tratándolos como si fueran un "grupo normal con ideología viable".

Norma Pedemonte de Alerta Solidaria también ha reivindicado restar firmes contra los intentos de intimidar y reprimir la disidencia, mientras que la escritora Núria Cadenes ha señalado la necesidad de ser conscientes de la dimensión de la represión del estado y hacer una respuesta "organizada y consciente". Más allá de estas intervenciones también se han proyectado vídeos de apoyo a Reguant, protagonizados por personalidades como el presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart; el exdiputado de la CUP David Fernàndez, o la representante de Irídia Anaïs Franquesa. El acto ha cerrado con una actuación musical de David Carabén de Mishima.

Firme contra el fascismo

El grupo de apoyo "Firme contra el fascismo" se presentó en público a principios de enero por varias entidades vecinales y sociales del barrio de Reguant, Sant Antoni, que remarcaron la necesidad de hacer a un grupo en el cual más allá del apoyo individual a la diputada, se convierta una herramienta colectiva para denunciar y combatir la extrema derecha y Vox.

El Tribunal Supremo juzgará a la diputada de la CUP en el Parlament  los próximos 1 y 2 de marzo por desobediencia. El juicio tan sólo consistirá en el interrogatorio de la misma diputada anticapitalista y del análisis de los documentos presentados por las partes. Es preciso mencionar que durante el proceso judicial, Reguant podrá responder en catalán.

El Tribunal Supremo asumió la causa a raíz de la petición que le hizo un juzgado de Madrid que había llevado la instrucción del caso contra ella y contra el exdiputado Antonio Baños, que también se negó a responder las preguntas del partido de extrema derecha. En abril del año pasado el juzgado número 10 de Madrid se declaró competente y abrió juicio oral contra Reguant y Baños y este pasado otoño pidió al Supremo que asumiera la causa contra Reguant. Por lo que afecta al caso del exdiputado de la CUP, Antonio Baños, su caso restó, de momento, en el juzgado de instrucción de Madrid, donde también ha abierto un juicio oral.

Ruben Wagensberg, Jenn Diaz y Mireia Vehí en el acto de apoyo a Eulàlia Reguant - Joan Mateu Parra

Los diputados de ERC Rubén Wagensberg y Jenn Díaz con la diputada de la CUP en el Congreso Mireia Vehí / Joan Mateu Parra