En el Ajuntament de Verdú, como en la mayoría de consistorios, la sala donde se reúne el gobierno municipal está presidida por un retrato del rey de España. En este caso, del rey emérito, Juan Carlos I, lo cual tampoco es demasiado sorprendente. Lo que sí llama la atención al visitante es que la imagen está boca abajo. Hace años que está así. Lo decidieron un día en que estaban reunidos en aquella sala. El alcalde era Josep Riera, bajo las siglas del PSC.

“No hubo ni decisión formal ni votación, sencillamente lo cogimos y le dimos la vuelta”, explica un miembro del consistorio que estaba presente aquel día en la sala. De los concejales que había entonces todavía quedan dos en el consistorio, el actual alcalde Josep Mas y el teniente de alcalde Antoni Sanfeliu.

Josep Riera era entonces el responsable del consistorio y, aunque representaba una plataforma de independientes con sensibilidades muy diversas, se presentaban a los comicios con las siglas del PSC. Desde aquel momento, el cuadro se quedó así. A pesar de que semana tras semana se reúne el consistorio ante un Juan Carlos I boca abajo, a nadie se le ha pasado por la cabeza darle la vuelta.

Lo que sí ha pasado desde entonces es que este municipio de la comarca del Urgell, de un millar de habitantes, decidió en febrero del 2014 abandonar en bloque las siglas del PSC, con las que se habían presentado a las elecciones, a raíz del posicionamiento de este partido en el proceso soberanista. A los últimos comicios municipales se presentaron bajo las siglas de ERC.

Poner la imagen de un Borbón boca abajo tiene un referente histórico en el Museo Municipal del Almudí de Xàtiva donde se expone de esta guisa el retrato de Felipe V, como castigo por haber ordenado quemar aquella ciudad hace 300 años.

Norma legal

La norma legal establece, a través de un real decreto del año 1986, que la efigie del Rey tiene que estar colocada en un lugar preeminente del Salón de sesiones del consistorio. No da más especificaciones, lo cual ha provocado diferentes interpretaciones.

A principios de año, la Abogacía del Estado denunció al ayuntamiento de Torredembarra porque la foto de Felipe VI que hay colgada en el salón de sesiones es de tamaño carné.