En Convergència no se esperaban el efecto Puigdemont. Aunque no lo confiesen. El 10 de enero, cuando asumió la presidencia de la Generalitat, Carles Puigdemont era prácticamente un desconocido más allá de las comarcas gerundenses. Sin embargo, en sólo seis meses se ha situado como un nombre imprescindible para el futuro del partido. Un dato que provoca inquietud en algunas cábalas precongresuales y que se ha convertido en esencial para comprender la campanya convergente.
Según los estrategas de CDC, sus sondeos indican que el estilo directo y desacomplejado de Puigdemont "se está notando". Aseguran que la valoración es “muy positiva”, que está cautivando a votantes de Junts pel Sí que dudan entre convergentes y republicanos, y que el efecto podría ya sentirse en estos comicios.
Hiperactivo
De momento el president no para. Después de compartir mitin el jueves por la noche en La Seu d'Urgell con el candidato Francesc Homs -donde advirtió a la andaluza Susana Díaz que saque “las garras” de Catalunya-, ayer por la mañana participó en las Jornades Empresarials dels Pirineus. De allí salió hacia la Vall d'Aran, donde ha participado en los actos conmemorativos de la Hèsta d'Aran. Al acabar en la fiesta nacional aranesa, se dirigió hacia Figueres para participar en un mitin por la noche.
Puigdemont se ha convertido en una pieza básica en el discurso de CDC, y sus apariciones estos días, ya sea en campaña o en funciones de president, son clave en la campaña.
Hasta el punto que el empuje del político gerundense está superando al mismo president del partido, Artur Mas. La campaña de CDC gira alrededor de Homs, Puigdemont y Mas. No obstante, Convergència hizo ayer público un anuncio en las redes protagonizado por el president de la Generalitat y el candidato al Congreso, Francesc Homs. Desde CDC se asegura, sin embargo, de que no hay ninguna intención de relegar al expresidente.
Des d'ara i fins la independència, tenim molt per defensar #fetsxcat pic.twitter.com/yMBmODZXE3
— Convergència - CDC (@ConvergenciaCAT) 17 de junio de 2016
El efecto Puigdemont ha marcado también el papel del territorio. Por primera vez, CDC abrió su campaña en Girona, y también por primera vez la cerrará en Manresa. Durante la próxima semana los actos centrales se harán en Sabadell, Cambrils, Cervera y Girona.
Remontando las encuestas
Al atravesar el ecuador de la campaña, Convergència se declara optimista ante las posibilidades el 26-J. Aseguran que remontan en las encuestas, que les eran mayoritariamente adversas al empezar la campaña. De hecho, el mismo Homs pronosticó en una entrevista en Els Matins de TV3 que llegaría a los 10 diputados -el 20-D se quedó con ocho y algunas encuestas del 26-J lo hacían caer hasta 5.
Esta formación, que aparte de los mítines diarios de su candidato, organiza cada día decenas de actos de pequeño formato por el territorio, asegura que las primarias a las que se tuvo que someter Homs han actuado como un revulsivo dentro de la organización, lo cual ha provocado una mayor movilización de la estructura del partido.
Tensión con ERC
El discurso convergente se basa en repetir incansable que CDC será decisiva y al mismo tiempo en marcar distancias con la CUP y de rebote con ERC y Podemos.
En el caso de Esquerra, el tono es supuestamente amable -el jueves Homs confesó que antes se dejaría cortar un dedo que cargar contra ERC- pero con un contenido contundente para reprochar a los republicanos “equidistancia” en la polémica con los cupaires. En este sentido, la crisis interna de la CUP con la dimisión de la mitad del secretariado vendría a reforzar sus argumentos, en opinión de los estrategas de Córsega.
El debate de mañana en TV3 será también una cita importante para CDC, que considera decisiva lo que queda de campaña. Hay una bolsa de votantes que aún basculan entre Homs y Rufián, y hay un grueso importante de electores que amenaza con quedarse en casa. Estos serán los objetivos hasta el último día de la campaña convergente.