El secretario de Coordinación Territorial del PSC y secretario de Organización del Baix Llobregat, Joaquín Fernández, ha dimitido de la ejecutiva del partido por discrepancias con el proyecto actual de Miquel Iceta y la ponencia marco propuesta para el próximo congreso.

Entre los motivos de esta decisión, según fuentes del partido, está el malestar generado entre varios dirigentes de esta comarca, entre ellos Fernández, por gestos como poner la vía canadiense sobre la mesa para convocar un referéndum en caso de que fracase en Catalunya la reforma constitucional, como se propone en la ponencia marco del próximo congreso que se celebrará en noviembre.

Pero el descontento de Fernández no sólo está provocado por el rumbo tomado por la dirección actual del partido, sino también por los "malos" resultados del PSC en el último ciclo electoral.

Fernández es secretario de Organización del Baix Llobregat desde 2009 y era hasta ahora miembro de la Comisión Ejecutiva del PSC, donde ocupaba el cargo de secretario de Coordinación Territorial, un cargo adjunto a la secretaría de Organización que dirige Assumpta Escarp, una de la dirigentes de estrecha confianza de Iceta.

El Baix Llobregat, comarca que forma parte del llamado "cinturón rojo" de Barcelona, es uno de los bastiones electorales del PSC en Catalunya, además de ser la federación con más militantes, cosa que la convierte en una de las de más peso e influencia en el partido.

El último dirigente representativo del Baix Llobregat

Estas mismas fuentes socialistas han descartado una "revuelta" de los miembros del Baix Llobregat que todavía quedan en la ejecutiva del partido, aunque en todo caso han destacado que, después de la renuncia de Fernández, ya no queda ningún dirigente "representativo" de la federación del Baix Llobregat, ya que tampoco está presente el primer secretario, Antoni Poveda.

Tanto Poveda como su federación fueron una de las más críticas en el último Consejo Nacional del partido con respecto a la ponencia marco planteada, una división que obligó a posponer hasta el cónclave socialista de noviembre el debate definitivo sobre el documento político que tiene que marcar la estrategia del PSC los próximos años.