La desaparición de Ciudadanos del parlamento autonómico de Castilla y León después de las elecciones de este domingo (donde el PP se proclamó ganador, Vox salió reforzado y el PSOE consiguió dos escaños más que hace cuatro años) no es ninguna sorpresa, pero supone la defunción definitiva del partido naranja de cualquier cámara autonómica de toda España. Veinte años después de entrar en el Parlamento de Cataluña con Albert Rivera al frente, Ciudadanos ha desaparecido del mapa, aunque su herencia política, el menosprecio por la lengua catalana y la voluntad de diluirla en el sistema escolar del país, continúa bien vigente.

El ascenso de la formación fue rápido: llegó a ganar las elecciones de 2017 en Catalunya, aunque nunca tuvo posibilidades reales de gobernar, en algún momento, Rivera soñó con ser presidente (o vicepresidente) del gobierno español con 52 diputados en el Congreso, y los naranjas hicieron tándem con el PP en diferentes gobiernos autonómicos y estuvo al frente de alcaldías de capitales de provincia. Ahora bien, el batacazo aún lo fue más. Después de la repetición electoral de 2019, Ciudadanos pasó de estos históricos 2 diputados a solo 10, Rivera se retiró y tomó las riendas del partido Inés Arrimadas, que lo acabó de hundir. En las elecciones generales de 2023, los naranjas desaparecieron del Congreso y en las catalanas de 2024, del Parlamento. Ahora, al partido le quedan algunos concejales en municipios de todo el Estado que, previsiblemente, también quedarán borrados del mapa después de las elecciones municipales que se tienen que celebrar en mayo del próximo año. 

Los datos de la derrota

Fijándonos de nuevo en las cortes de Castilla y León, cabe recordar que Ciudadanos formó parte de su gobierno autonómico hasta finales de 2021. Alfonso Fernández Mañueco, ganador de las elecciones de este domingo, decidió expulsar a los naranjas de su equipo de gobierno, acusándolos de falta de lealtad y de traidores ante posibles pactos con el PSOE a sus espaldas. En las elecciones anticipadas de 2022, Ciudadanos rozó la desaparición, quedándose solo con un procurador, que ahora también han perdido. En total, solo han conseguido 4.320 votos en toda la autonomía, un 0,3% del total. Esto son 50.000 votos menos que hace cuatro años, cuando 54.721 electores les dieron su confianza. El batacazo, si lo comparamos con 2019, cuando consiguieron su mejor resultado, aún es más espectacular. En aquellas elecciones, en pleno auge de la formación aunque pocos meses antes de la debacle de Rivera, consiguieron 205.855. Sin ir más lejos, quien fue vicepresidente de la Junta de Castilla y León por la formación naranja, Francisco Igea, anunció que votaría Izquierda Unida en estas elecciones. Este partido tampoco ha conseguido representación, pero sí que ha obtenido casi 20.000 votos más que Podemos.