La falta de mano de obra en el campo para coger los frutos de la temporada podría poner en riesgo el abastecimiento de la población en pleno confinamiento por el estado de alarma. Para salvar las cosechas del coronavirus, el Gobierno ha activado un plan que prevé la flexibilización de la contratación de inmigrantes y parados para que puedan incorporarse a estas tareas. Asimismo, se ampliará el permiso de residencia a los temporeros que lo tenían a punto de caducar.
Entre la segunda quincena de marzo y finales de septiembre se concentran la mayor parte de las tareas agrícolas en España. A mediados de abril es cuando empieza la campaña de recogida de la fruta, que a diferencia de otros productos del campo no está mecanizada, sino que se hace manualmente. Según ha explicado el ministro de Agricultura, en España faltan entre 75.000 y 80.000 trabajadores para esta misión.
"Tenemos necesitado de mano de obra de países terceros que ahora no podemos disponer", a raíz de la restricción de movimientos derivada de la pandemia, ha argumentado. De ahí, el real decreto que ha aprobado hoy el consejo de ministros. El objetivo, ha afirmado el ministro, es "asegurar el abastecimiento, que no haya un aumento de precios de cara a los ciudadanos y dar oportunidad de trabajo y salarios".
La medida dirige a tres colectivos diferentes. Para empezar, "a los parados que están cobrando el paro o un subsidio agrario". Tendrán que ser contratados dentro de su propio municipio o de los fronterizos, para reducir al máximo los desplazamientos. Cuando se les contrate podrán seguir cobrando la prestación, que compatibilizarán con el sueldo que reciban.
El decreto interpela también a los jóvenes extranjeros de entre 18 y 21 años, a quienes se facilitará un permiso de trabajo. Asimismo, los trabajadores extranjeros residentes en España a quien el 30 de junio expiraba el permiso de trabajo podrán prorrogarlo.