Todo parece encauzarse para que, más de dos años después de las elecciones que convirtieron a Salvador Illa en president de la Generalitat de Catalunya, el Gobierno socialista pueda tener sus primeros presupuestos, que entrarían en vigor en verano. El entendimiento con ERC está prácticamente hecho, a la espera de lo que digan sus consellers nacionales en una reunión extraordinaria este lunes por la tarde, pero con los 20 diputados republicanos, los socialistas no tienen suficiente para aprobar las cuentas. También necesitan el “sí” de los Comuns. Curiosamente, este invierno, tenían el visto bueno de los seis diputados de los comunes en la cámara, con quienes negociaron la anterior propuesta de presupuestos, una ley que tuvieron que retirar del Parlament porque no había conseguido seducir al partido de Oriol Junqueras, con quien se dieron más tiempo para negociar. Ahora, las cosas han cambiado. El pacto con los republicanos parece cuestión de horas, mientras que los Comuns quieren advertir que Illa no tiene nada hecho con ellos, a pesar del anterior acuerdo
Así, David Cid, ha avisado este lunes al Govern que no debe dar “por descontado” su 'sí' a los presupuestos, ya que antes se debe “mejorar” el pacto sellado hace tres meses: “Que no den ni calendarios ni acuerdos por cerrados”, ha advertido, considerando que estos se deben “actualizar”, si estas cuentas se acaban aprobando en la cámara catalana, serán los únicos de toda la legislatura, con un 2027 repleto de citas electorales que imposibilitarán la negociación y con el 2028 con elecciones catalanas en el horizonte, siempre que no se adelanten. Este mediodía los de Jéssica Albiach tienen una reunión con la consellera de Economía, Alícia Romero. Los negociadores trasladarán el resultado en la reunión de la ejecutiva que se reunirá de forma extraordinaria por la tarde.
Las demandas de los Comuns
El portavoz de los Comuns ha asegurado que Salvador Illa y su equipo ya saben cuáles son las prioridades del partido para poder cerrar el acuerdo presupuestario, que pasan, sobre todo, por vivienda, inversiones en los barrios, transportes e impuestos a los más ricos. Concretamente, replicar este año y el año que viene la inversión de 400 millones anuales en el plan de barrios, hacer que la futura (y polémica) R-Aeropuerto de los FGC conecte también con las comarcas del Vallès Occidental y Vallès Oriental ante las críticas de los usuarios que consideran que la línea está pensada únicamente para los turistas y un entendimiento sobre la llamada tasa Zucman (gravar con el 2 % los patrimonios de más de 100 millones) que debería pasar después pel Parlament y el Congreso. Si nos remontamos a febrero, el gran hito de aquel acuerdo era la limitación de la compra especulativa de viviendas, una iniciativa que continúa encallada en la cámara catalana.