El chocolate ha vuelto a correr este Sant Jordi por el Pati dels Tarongers. No obstante, aquella cita, imprescindible durante años para el mundo social, económico y político catalán, se ha reconvertido. Las chocolatadas con las que Jordi Pujol llegó a concentrar 1.200 personas en el Palau de la Generalitat han pasado a la historia. No solo porque al final los invitados ya no sabían si mojaban el bizcocho en su taza o en la del vecino, sino porque el suelo del patio del palacio gótico se empezó a resentir, según fuentes del Govern. Por estar razón, aseguran que el número de invitados se ha tenido que limitar de manera drástica hasta 300 personas.
La última vez que se convocó el desayuno de Sant Jordi en la Plaça Sant Jaume fue en 2006. Con la llegada de Pasqual Maragall y el tripartito, el chocolate se trasladó al Palau de Pedralbes, porque el president quiso ampliar el abanico de invitados. que llegó a alcanzar casi 4.000 personas. Y el desayuno amplió el menú. La última vez que el Govern organizó este evento de Sant Jordi fue en 2011.
Al aterrizar en la Plaça Sant Jaume, Salvador Illa quiso recuperar aquella tradición. El año pasado no se pudo celebrar a causa de las jornadas de luto por la muerte del papa Francisco. Este año, sin embargo, el chocolate ha vuelto al Palau, en un formato mucho más reducido. Este jueves se han reunido en el primer chocolate de Salvador Illa en el Pati dels Tarongers, el presidente del Parlament, Josep Rull, los presidents José Montilla y Artur Mas, el ministro Jordi Hereu, los consellers del Govern, representantes de los grupos parlamentarios del PSC, Junts, ERC y Comuns. Y muchos periodistas, además de algunos galardonados con la Creu de Sant Jordi y miembros del mundo consular. La nota de color la ha aportado una delegación de políticos quebequeses que acompañaban a Rull, con cierta cara de sorpresa.
En el desayuno se ha servido el habitual chocolate, eso sí, 100% orgánico, con los imprescindibles bizcochos de soletilla, además de "mini brioches y cookies de chocolate y almendras". Diez años después de la última chocolatada, este año se ha incorporado la leche semidesnatada y sin lactosa, las bebidas vegetales, selección de infusiones, y agua km0 natural y con gas.
El president, que ha abierto la jornada con un mensaje institucional, antes de acudir al desayuno ha asistido a la misa que cada año se celebra en la Capilla de Sant Jordi y que ha oficiado el cardenal Omella con el prior de la capilla, Josep Maria Turull. Acto seguido, ha participado en la bendición de las rosas de los puestos instalados en el Palau.
Uno de los corrillos más celebrados que se ha formado en el desayuno lo han protagonizado la consellera de Economia, Alícia Romero, con la portavoz del grupo de ERC, Esther Capella, y el diputado de Junts Albert Batet, con alguna incursión de la líder de los Comuns, Jéssica Albiach. El consorcio de inversiones, que han pactado el Govern y ERC, y donde se mantiene la duda sobre cuál será el voto de Junts, ha sido uno de los temas estrella. El ambiente festivo y endulzado por el chocolate no ha impedido que volaran algunos dardos.
El chocolate ha terminado sin incidentes y sin que se resintiera el suelo. Y los asistentes han abandonado el Palau con un regalo bajo el brazo, una bolsa de tela con la imagen del Sant Jordi de este año.