El portavoz de Demòcrates de Catalunya, Antoni Castellà, pide a CDC que, "si no hay mala fe", rectifique y cambie el nombre del nuevo partido que sustituye Convergencia. Tal como ya advirtieron, desde Demòcrates no descartan ninguna vía -administrativa, judicial- para forzar el cambio de nombre.

Demòcrates entrará mañana un escrito al registro de partidos para hacer explícita la preocupación por la posible confusión entre Demòcrates y Partit Demòcrata Català si, finalmente, conviven las dos formaciones con las actuales denominaciones.

La formación de Castellà se ampara en el artículo 3 de la ley de partidos que precisamente justifica que no se admita el registro de un nuevo partido político con una nomenclatura que pueda generar confusión con otras formaciones ya existentes.

"Dirigentes de CDC reiteran que no ha habido intencionalidad ni mala fe. Que no había una estrategia premeditada de usurpación del nombre para evitar una OPA hostil. Nosotros nos lo queremos creer, pero las cosas se demuestran con hechos", ha apuntado Castellà que ha remarcado que, de momento, quieren "agotar la vía administrativa antes de llegar a la judicial".

Exigencias de mínimos

Demòcrates pide a CDC que, si no hay mala fe, tome cuatro medidas: diferenciar las siglas políticas, que el logo no se parezca, que tampoco utilicen el color azul en la imagen del partido y que no utilicen la palabra "demócratas" para referirse a los militantes del partido.   

Si el Partit Demòcrata Català renuncia explícitamente a estos cuatro puntos, Demòcrates de Catalunya renunciará a la vía judicial. Si no se así, se replantearán los pactos y acuerdos que este partido, que nació de la escisión de Unió, tiene con la migrante CDC en diferentes ámbitos.

Consecuencias

Castellà ha argumentado que la voluntad de Demòcrates es "ser leal a JxSí" porque nacieron para impulsarlo pero también ha señalado que, en función de cuál sea el comportamiento de CDC en las próximas semanas, puede haber consecuencias en diferentes ámbitos, como el municipal.

Malestar

Desde qué se apuntó que el nuevo partido heredero de CDC se pudiera llamar Partit Demòcrata Català, Demòcrates explicitó su malestar.

Fuentes consultadas aseguran que la denominación es una estrategia para anular políticamente a Demòcrates después de que la formación se negase a disolverse en la nueva Convergència.

Y es por eso que, oficialmente, la dirección del partido pide un compromiso de no agresión inequívoco que, en este caso, pasa por el compromiso de diferenciar claramente la marca.