El alto representante diplomático de la UE, Josep Borrell, se ha tragado la Realpolitik y la animadversión española contra Kosovo, y ha felicitado públicamente a la nueva presidenta del país, Vjosa Osmani.

También la ha animado a integrarse en la Unión Europea (UE).

"Enhorabuena Vjosa Osmani por su elección como presidenta de Kosovo. La UE sigue dando apoyo a Kosovo en su camino de integración en la UE. Con las nuevas instituciones en marcha, Kosovo puede ahora centrarse finalmente en las reformas necesarias y en el diálogo facilitado con la UE", ha indicado.

Josep Borrell

Kosovo declaró su independencia el 17 de febrero del 2008, con el apoyo de EE.UU. y de la mayoría de países de la UE, entre ellos Alemania. Se instauró así la República del Kosovo, que no es aceptada ni por Serbia ni por España.

Cuando era ministro español de Asuntos Exteriores, Borrell estrechó incluso relaciones con Serbia en el 2018, con una entrevista con el vice primer ministro, Ivica Dacic, y le dio pleno apoyo en contra del reconocimiento de Kosovo. Borrell aprovechó su presencia en una conferencia de la OCDE para el Mediterráneo, para entrevistarse con el dirigente serbio.

"Le he trasladado el apoyo de España en el contencioso sobre el estatus del territorio del Kosovo", declaró entonces, sin reconocer para nada la República.

Borrell

Con su paso a la diplomacia europea, donde tiene un peso destacado Alemania, Borrell ha tenido que dar un giro de 180 grados a su posicionamiento sobre el Kosovo. Además el exministro español no se puede permitir ninguna otra pifia política, después del fiasco que significó su reciente visita en Rusia, donde el ministro de Asuntos Exteriores, Sergei Lavrov, lo dejó en ridículo recordándole la existencia de presos políticos y exiliados catalanes en España.

Recientemente se ha producido una fuerte polémica por el no reconocimiento de España a Kosovo, con motivo del partido de fútbol que este país celebró con España en Sevilla. TVE evitó citar el nombre de Kosovo, que fue censurado, y se refirió genéricamente "a los himnos del partido". La actitud española levantó una fuerte polémica en Kosovo, que se consideró menospreciado en sus símbolos.

España no quiere reconocer Kosovo porque proclamó una independencia unilateral no pactada con Serbia, y considera que eso podría ser un precedente para Catalunya.