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Isabel Díaz Ayuso ha reaparecido este domingo después de varios días de silencio sobre la polémica compra de un ático de casi 500 metros cuadrados en Chamberí por parte de una empresa pública madrileña. Lo ha hecho en Pelayos de la Presa, durante una visita a los municipios afectados por los incendios de la Sierra Oeste, pero sin aclarar las incógnitas que rodean la operación inmobiliaria. En vez de eso, la presidenta madrileña ha desplazado rápidamente el foco hacia la crisis de Ceuta y ha acusado a Marruecos de preparar una futura ofensiva para arrebatar a España las dos ciudades autónomas. "Ceuta es España. No podemos permitir que planes a medio y largo plazo la invadan para siempre", ha afirmado Ayuso, antes de elevar todavía más el tono: "En estos planes están Ceuta, Melilla y ya veremos qué más... Intentarán tomárnoslas". Según la dirigente del PP, la llegada masiva de decenas de miles de migrantes no ha sido un episodio aislado, sino un ensayo de Rabat: "Lo que temo es que esto es una prueba de Marruecos para la siguiente".

El discurso sobre una amenaza territorial marroquí ha eclipsado las explicaciones sobre el ático, una cuestión que ha perseguido a Ayuso durante toda la semana. La única pregunta que ha recibido sobre el inmueble era si tenía previsto comparecer para dar más información o enseñar el expediente completo de la operación. La presidenta no ha contestado si lo hará. "Este inmueble está en venta y también hemos puesto cuatro más que están en la Gran Vía. Con estos más de 20 o 22 millones de euros, aproximadamente, reforzaremos la reconstrucción de la Sierra Oeste", se ha limitado a responder, sin aportar nada más a lo que ya se sabía. Ni detalles sobre el coste de la compra, ni explicaciones sobre la elección del edificio, ni ningún compromiso de hacer público el expediente. Ayuso ha construido así una reaparición con dos mensajes muy diferentes. Sobre el ático, una respuesta breve: se venderá y el dinero se destinará a la reconstrucción. Sobre Ceuta, una advertencia de máxima gravedad: Marruecos estaría ensayando una operación destinada a tomar definitivamente territorio español. La presidenta ha vuelto, pues, al registro que mejor domina: la ofensiva política, la acusación directa contra Sánchez y la advertencia de una amenaza contra España. Pero el ruido sobre Ceuta no resuelve las preguntas que continúan pendientes sobre Chamberí: por qué se compró aquel ático, cuánto costó, quién decidió la ubicación y por qué ahora ya no es necesario.

Del silencio sobre Chamberí a la ofensiva contra Rabat

Ante estas preguntas, Ayuso ha preferido concentrar su reaparición en Ceuta. La presidenta madrileña ha acusado a Pedro Sánchez de agradecer la cooperación de Marruecos después de una crisis que considera una "invasión intolerable". "Es lo que nos faltaba. ¿A qué país se le ocurre dar las gracias por esto? Es catastrófico lo que está pasando", ha afirmado. Ayuso también ha sostenido que España no podrá contar con ayuda exterior porque está "cada vez más aislada" y se ha "enemistado con todos los países occidentales que tienen pulso".

Según la dirigente popular, la crisis ha puesto en riesgo la seguridad de toda Europa e incluso ha generado dudas sobre una posible restricción del tráfico aéreo con España. También ha asegurado que el PP no abandonará a los ciudadanos de Ceuta ni a los agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil, que, a su parecer, no disponen de medios para afrontar "una invasión" de esta magnitud.

Un ático comprado para unas reuniones imposibles

La crisis de Ceuta, pues, ha sido una coartada perfecta para esquivar el verdadero tema que le ha afectado directamente en los últimos días y que ha supuesto una crisis política y de credibilidad para Ayuso. Tiene mayoría absoluta, su gobierno se mantiene cohesionado y la dirección estatal del PP le ha apoyado. Pero la polémica le ha hecho perder el control del relato y le ha obligado a dar marcha atrás en pocos días. La controversia estalló después de que El País revelara que la empresa pública Planifica Madrid había adquirido el pasado abril un ático de casi 500 metros cuadrados, con una gran terraza, en la calle General Martínez Campos, en el barrio de Chamberí. El inmueble se encuentra muy cerca del domicilio de Alberto González Amador, pareja —al menos hasta ahora— de la presidenta, y del barrio donde ella creció. Pocas horas después de hacerse pública la compra, Ayuso reconoció que la Comunidad de Madrid había adquirido la vivienda y aseguró que se destinaría a "reuniones institucionales" mientras se reformaba la Real Casa de Correos, sede del Gobierno autonómico. Esta justificación quedó rápidamente cuestionada porque las normas del edificio no admiten en las plantas superiores usos diferentes del residencial.

La presidenta tampoco explicó entonces cuánto había pagado la Administración madrileña por el ático, qué informes habían justificado su adquisición ni por qué se había escogido precisamente aquella ubicación. Ahora, después de días de presión política, el gobierno regional ha decidido ponerlo a la venta junto a cuatro inmuebles de la Gran Vía y vincular los ingresos a la reconstrucción de las zonas arrasadas por los incendios. El cambio de planes es sustancial: el ático que debía servir como espacio de apoyo institucional durante las obras en la Puerta del Sol deja de ser necesario y se convierte en una fuente de recursos para reparar los daños del fuego. Ayuso, sin embargo, no ha explicado qué ha hecho cambiar el criterio de su ejecutivo ni si la controversia pública ha precipitado la venta.

El consejero de Presidencia, Justicia y Administración local, Miguel Ángel García Martín, defendió el viernes que la Comunidad había actuado "con transparencia" y atribuyó la polémica a las "mentiras y calumnias” de la izquierda y del gobierno español para ocultar "sus propias corruptelas”. También aseguró que sentía el "apoyo total” de la dirección estatal del PP. A pesar de la transparencia proclamada, la Comunidad de Madrid no había informado de la compra de este ático ni de sus planes con él, a pesar de que se hizo en abril, y no ha dado explicaciones hasta que El País destapó toda la operación.

"Ayuso se está buscando la vida"

La incertidumbre sobre el ático público coincide con los movimientos inmobiliarios de Alberto González Amador. El empresario ha puesto a la venta las dos viviendas de Chamberí vinculadas a la pareja: el sexto piso donde han residido durante los últimos años, por 1,79 millones de euros, y el ático situado en el mismo edificio, por 1,63 millones. Si consigue venderlos al precio anunciado, ingresaría un total de 3,42 millones. Preguntado por el futuro residencial y personal de la presidenta, su jefe de gabinete, Miguel Ángel Rodríguez, en declaraciones a  ElPlural.com, ha marcado distancias con González Amador. "Ayuso se está buscando la vida. Este es un asunto privado de la presidenta", ha afirmado. Rodríguez también ha avanzado que Ayuso deberá abandonar en noviembre la sede de la Puerta del Sol a causa de las obras, pero ha descartado que disponga de una nueva residencia oficial. Las palabras de su mano derecha no aclaran dónde vivirá Ayuso ni si continúa la relación con González Amador, pero revelan el malestar existente en su entorno por los movimientos inmobiliarios del empresario. También añaden otra incógnita a la compra del ático público: si Ayuso deberá abandonar temporalmente la Puerta del Sol, por qué el inmueble que debía servir de apoyo durante las obras se pone ahora a la venta.