Molesto con la decisión de la CUP que ha cambiado el guion del procés, el expresident del Govern y presidente de Convergència, Artur Mas, ha querido dejar claro en El Món a RAC1 que los presupuestos sí que estaban incluidos en el acuerdo de estabilidad que JxSí y la CUP firmaron –"aunque no decía la palabra presupuestos"–, que comportaba que Mas diera un paso al lado, pero que también establecía que los anticapitalistas tendrían que garantizar la estabilidad del Govern y, además, que no podían votar igual que los contrarios al procés.

Realista y sincero, Mas ha bromeado con que "ya he hecho un master en la CUP" porque se ha dado cuenta de que "no es la CUP", sino "diversas, las CUP" y se ha lamentado de que "siempre se impone la dura e intransigente". Pero el problema viene de dentro y el expresident ha considerado que los anticapitalistas "tienen un cacao interno importante" y que, después de todas las actuaciones contradictorias que han protagonizado en los últimos seis meses, su palabra, "hoy día, en este país, no vale nada".

Mas ha querido dejar claro que "el pacto con la CUP, lo ha roto la CUP" porque considera que "ha faltado muy gravemente a su palabra" y que ahora toca "recomponer las condiciones". Su propuesta es que "lo demuestren en septiembre" y que "lo arreglen ellos" porque "o son la tripulación del hacha o la minoría que ayuda a ir adelante".

Acabar de hundir el país

Conocedor de la cuestión, y después de haber vivido en su propia piel como las gasta la CUP, Mas ha querido hacer público su pesimismo de cara a septiembre y la cuestión de confianza considerando que la CUP, "si hace de CUP, puede acabar de hundir el Govern" pasado el verano. Según Mas, el precedente ya lo han marcado no aprobando los presupuestos y, para más inri, esta CUP "es la misma que se cargó a su jefe de filas, Antonio Baños".

El expresident se ha mostrado convencido de que con David Fernàndez "ahora hubiera sido diferente" porque, en estos momentos, "las caricias a según qué personas de la CUP se acaban convirtiendo en cuchilladas por la espalda".

Su opinión es que "un signo de la poca utilidad que tiene ahora" la CUP es que "ha conseguido dividir lo que representan y lo que significan" y eso no son buenas noticias. No lo son porque estas discrepancias han repercutido en el Govern, que lo ha tocado muy gravemente", de la misma manera que lo han hecho con el "anhelo y el mandato democrático del 27-S".

En caso de que las cosas no fueran según el guion –ya modificado–, Mas no ha descartado la convocatoria de nuevas elecciones y ha vuelto a proponer como candidato a Puigdemont porque, ha dicho, "yo no me tengo que volver a presentar a las elecciones".