Se ha hartado. El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, ha manifestado hoy toda su indignación por los discursos de Vox en el Parlament. Ha sido durante la sesión de control al presidente cuando el líder del partido ultraderechista en Catalunya, Ignacio Garriga, ha pedido la suspensión de la autonomía, "desalojar" el actual Govern y ha vinculado una vez más delincuencia con migración. En su respuesta Aragonès ni siquiera ha mirado al diputado de Vox: "No me dirigiré al señor Garriga. Me dirigiré al resto de grupos", ha empezado.

 

Así, Aragonès ha pedido a todos los que "les ríen las gracias" y a los que defienden que se tiene que hablar con todos los grupos sin exclusión y sin hacer cordones sanitarios, que vuelvan a escuchar el discurso que ha pronunciado Garriga, que "va en contra de los cimientos de la cohesión social". Así, Aragonès ha sentenciado que el Govern defenderá el derecho de todo el mundo a vivir en Catalunya con igualdad, vengan de Murcia, Andalucía, de Marruecos, de la Europa del Este, de Pakistán o de América Latina: "Toda la gente que viene a este país tiene que tener igualdad de derechos".

 

Aragonès ha acusado a Vox de intentar separar a la sociedad, y por eso ha pedido al resto de grupos que no traten con ellos: "No compartan nada con la extrema derecha. Nada con este nuevo fascismo que intenta poner veneno y división. Lo único que divide nuestro país es la desigualdad de oportunidades y la violencia machista y racista", y ha insistido en un compromiso de los demócratas de la Cámara para que no traten con los que quieren suprimir el Parlament, y así demostrar que Vox son "una absoluta minoría". La intervención del presidente ha acabado con una gran ovación del hemiciclo: se han puesto de pie los diputados de ERC, Junts y Comuns. También han aplaudido los cupaires y algunos miembros del PSC, mientras que la derecha se ha quedado sola.

También se ha indignado el presidente con el partido naranja. Desde Ciutadans, Carlos Carrizosa ha acusado al Govern de hacer con el castellano "lo que Franco hizo con el catalán" y querer extirpar esta lengua de Catalunya, a lo que el presidente ha contestado que los naranjas entraron a la Cámara para dividir a la sociedad: "No saldrán con la suya. En Catalunya no hay un problema lingüístico, en las aulas no hay un problema lingüístico", ha advertido Aragonès en plena polémica por la sentencia del Supremo de que impone el castellano en las escuelas.

Del catalán también ha hablado el presidente en el marco de una pregunta de Junts. El presidente de la formación en la Cámara, Albert Batet, ha pedido impulsar urgentemente una ley catalana del audiovisual, a lo que Aragonès ha contestado que el procedimiento está en marcha y que hacerlo como proyecto de ley permitirá que sea una normativa mucho más fuerte porque contará con el apoyo amplio de los grupos.

También ha hablado de la polémica ley del audiovisual estatal, que ha confiado que incorporará las cuotas de defensa del catalán "independientemente de las sedes" de las plataformas audiovisuales, y se ha mostrado convencido de que los diputados catalanes en el Congreso defenderán que la futura norma incorpore "lo que tiene que incorporar", que es la defensa del catalán en todas partes.

Acusaciones particulares

En la misma sesión Aragonès se ha enconado con el líder del PSC, Salvador Illa, que ha cargado contra el Govern porque la Generalitat se retiró de acusación particular de la causa por la cual el jueves se juzgaba a siete manifestantes acusados de presuntos desórdenes, atentado y lesiones en mossos en la protesta por la investidura fallida de Carles Puigdemont. Para Illa "es un hecho sin precedentes" que se deje a los funcionarios sin defensa jurídica, a lo que Aragonès ha defendido que no se pueden defender agentes cuando hay acusaciones sin concretar y cuando no hay lesiones. "Es una respuesta grave. Usted es el máximo responsable de los servidores públicos y no tiene ningún derecho a dejarles desamparados", le ha espetado Illa.

El hecho de retirar las acusaciones particulares de la Generalitat es una de las principales reclamaciones que la CUP hace al Govern. La formación anticapitalista, en esta ocasión en la sesión de control, ha recriminado a Aragonès haber normalizado la presencia de Felipe VI a Catalunya, así como de Foment, después de que esta semana el rey español asistiera, también con Aragonès, al 250 aniversario de la patronal. Para Riera eso significa que el Govern avala y legitima ambas figuras.

Aragonès ha reivindicado que quieren hacer oír su voz en todas partes, "incluso con entidades" con quienes no comparten funcionamientos, y también para lanzar mensajes "clave" ante el Rey y representantes económicos, como que lo que fractura Catalunya no es el derecho a votar, sino las desigualdades: "No tenemos miedo a defender nuestros posicionamientos ante quien sea", ha reivindicado el presidente, después de recordar que pidió al Rey un referéndum como el de Escocia.