Catalunya ha vuelto a la silla vacía de la conferencia de presidentes autonómicos. Es la primera vez que un presidente de la Generalitat asiste a un encuentro presencial en diez años, desde el inicio del procés. El precedente era el de Artur Mas en 2012. Ahora el president Pere Aragonès ha hecho una excepción por la guerra de Ucrania y ha viajado este domingo hasta la isla de La Palma. Pero ha esquivado toda la parafernalia que rodea estas reuniones. No ha participado ni del besamanos con Felipe VI, ni de la foto de familia, ni del encuentro previo con el monarca. Sólo participará de la reunión de trabajo en el Museo Arqueológico de Los Llanos de Aridane. Se ha ahorrado un recibimiento con vivas al Rey e incluso a la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso.

 

De hecho, Ayuso ha sido lo más puntual de todos los presidentes autonómicos, que han ido desfilando. Lo han seguido el extremeño Guillermo Fernández Vara, el lehendakari Íñigo Urkullu (acompañado del ministro Félix Bolaños), el aragonés Javier Lambán, el valenciano Ximo Puig, la balear Francina Armengol, el asturiano Adrián Barbón, el cántabro Miguel Ángel Revilla, el castellanoleonés Alfonso Fernández Mañueco, el andaluz Juanma Moreno, el murciano Fernando López Miras y la navarra María Chivite. No ha faltado absolutamente nadie. Sólo el president de la Generalitat.

Algunos vecinos de Los Llanos de Aridane, afectados por el volcán Cumbre Vieja, han salido al balcón para ver el espectáculo mediático que se había formado en su pueblo, y han recibido la llegada del rey Felipe VI con aplausos y vivas al Rey. También se ha escuchado algún grito a favor de Isabel Díaz Ayuso. Es un municipio sociológicamente a la derecha, donde el Partido Popular gobierna con mayoría absoluta, con el 52,6% de los votos.

La intención de Aragonès es ir al grano. Por eso, ha viajado este mismo domingo hasta la isla canaria. Tampoco participó ayer del acto del Rey en homenaje a los habitantes de La Palma, afectados por el volcán Cumbre Vieja. Los planes del president de la Generalitat pasan por incorporarse a las once de la mañana (hora canaria), para la sesión de trabajo, una vez se haya marchado el monarca.

 

Las veinte propuestas de Aragonès

Después de lo que ha pasado durante las dos últimas semanas, la conferencia de presidentes será prácticamente monográfica. La invasión rusa de Ucrania tiene y tendrá consecuencias en multitud de ámbitos. Allí, el Gobierno planteará una serie de mecanismos para hacer frente, según el borrador al que ha tenido acceso ElNacional.cat. Se trabaja en cuatro ámbitos: la ayuda humanitaria, la acogida y protección de refugiados, las medidas de impacto socioeconómico y la ciberseguridad. El documento que busca el acuerdo empieza con una previa: "La condena más enérgica a la agresión militar ilegal, no provocada e injustificada de la Federación de Rusia contra Ucrania, así como la participación de Bielorrusia en esta agresión".

El president Aragonès mantuvo el viernes en el Palau una reunión con los agentes sociales y les trasladó la necesidad de que en la conferencia de presidentes se tomen "medidas concretas ambiciosas, de aplicación inmediata" en todos los ámbitos a abordar y que haya "compromisos económicos claros", por ejemplo para frenar la subida del precio de la energía. Avisó de que no puede servir "sólo para consensuar un acuerdo de mínimos insuficiente". Todo eso se ha concretado en una veintena de medidas que desde Catalunya se pondrán encima de la mesa, como la aprobación de un fondo extraordinario para hacer frente a la acogida de refugiados, ayudas directas a empresas, alargar los ERTE, ampliar la prohibición de cortar la luz a personas vulnerables o reducir la presión impositiva sobre el combustible, entre otros.