La Assemblea Nacional Catalana (ANC) no celebra formalmente campañas electorales internas. Lo dejan muy claro sus estatutos. Pero lo cierto es que se ha desatado una auténtica guerra subterránea por el control de la dirección, el secretariat nacional, cuyos 77 miembros serán renovados por los socios en las elecciones del 14 de mayo, el otro supersábado del soberanismo junto al convocado por CDC para renovarse o empezar de cero.

La aparición de una “lista” de 23 personalidades que se presentan como alternativa a la actual dirección, encabezada desde el 2015 por Jordi Sànchez, ha agravado las tensiones latentes entre los diferentes sectores y sensibilidades que componen el secretariat actual. Y ya ha empezado el baile de nombres -o de "tapados"- para una eventual sustitución del actual presidente: el de los "clásicos" Liz Castro o Agustí Alcoberro. Pero también nuevos nombres como el cupaire Josep Sabaté o la economista Clara Ponsatí.

“La lista de los alternativos es un fraude a las reglas del juego”, comentan a El Nacional fuentes del secretariat de la ANC, temerosas de que las elecciones del 14 de mayo deriven en una especie de “carrera electoral” que puede acabar con el carácter “transversal” de la organización y su exitoso funcionamiento apartidista. Un modelo que le ha garantizado una amplia capacidad de influencia en el procés y sobre las fuerzas políticas que lo conducen. Ahora, los equilibrios podrían romperse por la presión siempre latente de los partidos soberanistas, que la ANC ha intentado neutralizar desde su creación con un funcionamiento autónomo.

La no lista alternativa

Aunque la “lista” alternativa auspiciada por el exdiputado de la CUP Antonio Baños y el expresidente de Òmnium Cultural y editor Quim Torra no es formalmente una candidatura, prohibida por los estatutos, “es lo que más se parece”, señalan fuentes del secretariat. Si bien hoy por hoy descartan recurrir a la junta electoral interna, estas fuentes remarcan que los críticos “formalmente no hacen trampa, pero se están promocionando como un equipo electoral”. Una manera de funcionar que consideran inédita en los procesos electorales internos y ajena al espíritu fundacional de la ANC.

De acuerdo con los estatutos reformados en la asamblea de Manresa, los socios de la entidad sólo pueden optar al secretariat de manera individual. Así, según el artículo 6.3 del reglamento electoral “no se admitirán listas cerradas que se tengan que votar en bloque ni nombres de equipo u otros indicadores de grupo”. Pero lo cierto es que, lejos del consenso interno, sobre esta cuestión se ha librado una primera batalla entre los sectores que ha llegado a dividir a la cúpula de la ANC por la mitad.

Ante las contradicciones entre dos enmiendas aprobadas en Manresa, la 22 y la 25 -que permitía a los candidatos al secretariat presentarse a las elecciones “si se da el caso, en equipo”- el secretariat pidió el arbitraje del equipo jurídico. Y los juristas emitieron dos informes, el uno a favor de los "equipos" y el otro en contra. Esta última fue la opción que se impuso por un estrechísimo margen de 21 votos a 20 en una reunión celebrada por el secretariat nacional el sábado pasado.

Secretariat de 77 miembros

Los socios de la ANC elegirán el 14 de mayo los 77 miembros que componen la cúpula directiva. 52 de ellos lo son por elección de las 11 territoriales de la ANC, y 25 tienen la consideración de miembros de representación nacional, y se escogen entre los 25 candidatos o candidatas más votados en el conjunto del territorio. En 2015, la entidad tenía cerca de 40.000 socios y el mismo número de colaboradores.

A la doble elección territorial y nacional se añade el hecho de que la condición de candidato más votado no implica automáticamente la elección como presidente de la ANC. Tanto el presidente como el resto de cargos ejecutivos los decide el nuevo secretariat. En 2015, Sànchez fue escogido por el secretariat para relevar a Carme Forcadell, como resultado de los consensos internos forjados entre los miembros de los diferentes sectores, aunque la candidata más votada por las bases fue Liz Castro. La escritora estadounidense es uno de los nombres de referencia de la "lista" alternativa patrocinada por Baños y Torra. 

Todo ello configura un modelo electoral interno complejo que, cómo señalan a El Nacional fuentes del sector “alternativo” deja la elección abierta hasta el minuto final: la elección (indirecta) del presidente y su equipo. Los críticos a Sànchez niegan tener un candidato o candidata a la presidencia -tanto Baños como Torra se han descartado públicamente. Pero sí que señalan que, esta vez, y a diferencia de 2015, el candidato más votado por las bases tendría que ser el elegido después por el secretariat si se impone por bastante margen.

Castro no se descarta

La estrategia de los “alternativos” hace pensar en una dura campaña subterránea para alcanzar el control del núcleo duro del secretariat de ahora hasta el día 14. Y no tanto centrada en la presidencia sino las comisiones que organizan el día a día de la entidad, que impulsó las movilizaciones de las Diades, las más masivas del independentismo y de la historia de Catalunya entre 2012 y 2015. A la presidencia, en cambio, se le atribuye un carácter más “institucional” o “representativo”, señalan fuentes conocedoras del funcionamiento interno de la ANC.

Los “alternativos” consideran a Sànchez afín a CDC y al expresidente Artur Mas mientras que su propia “lista” aparece trufada de nombres considerados próximos a los otros partidos soberanistas, la CUP y ERC. Sea como sea, incluso han empezado a circular nombres de presuntos “tapados” para relevar a Sànchez, entre los cuales el de Liz Castro, la más votada por las bases en 2015, y actual responsable de internacional de la ANC, y el del historiador Agustí Alcoberro. A ambos se les tiene por próximos a ERC y se da el caso de que Castro, a diferencia de Baños y Torra, no se ha descartado hoy por hoy como posible relevo de Sànchez. Por su parte, Sànchez sólo ha dado un primer paso para revalidar el cargo: obtener los avales para presentarse al secretariat.

Ponsatí, discípula de Mas-Colell

Otro nombre que suena con fuerza es el de Josep Sabaté, miembro de la CUP, y actual secretario de movilización. Esta condición, y su gestión en los últimos meses, ha provocado que miembros del secretariat lo señalen como uno de los puntales de la oposición al "convergente" Sànchez y el bloqueo de diversas iniciativas que habrían transmitido la imagen de una ANC algo "paralizada".

No obstante, otras fuentes señalan a la prestigiosa economista Clara Ponsatí, incorporada también a la “lista” de los críticos, como uno de los posibles nombres de futuro. Discípula del exconseller de Economia Andreu Mas-Colell, que acusó en su día al Gobierno español de haberla vetado para continuar en la cátedra Príncipe de Asturias en la Universidad de Georgetown (EE.UU.), el perfil “liberal” de Ponsatí equilibraría el acento político de los promotores de la candidatura alternativa para asumir el control de l'ANC en clave "transversal" o de "equilibrio".