El PSC no es un partido que acostumbre a perder las formas. De hecho, todo lo contrario. En su obsesión por recuperar la presidencia de la Generalitat después de años y años de gobiernos independentistas, las maneras de los socialistas se han revisado y controlado para convertirlos en un partido con opciones reales en Catalunya. La posición de Salvador Illa es la que más demuestra esta apuesta, mostrándose como una figura que quiere presentarse como mesurada y dialogante, abierta a tratar con todo el mundo y a llegar a grandes consensos de país. Con este objetivo, las formas moderadas han sido uno de los elementos claves de su manera de ser y hacer.
Pero eso no quiere decir que no pueda haber sorpresas. Y es que hoy mismo, durante el pleno de esta tarde, y en un Parlament medio vacío en que no estaba el primer secretario del PSC, la portavoz de los socialistas, Alícia Romero, no ha podido evitar mostrarse contundentemente enfadada. La razón, los intercambios de reproches entre Esquerra Republicana, Junts, PSC y comuns. Y es que los de Salvador Illa han presentado hoy una moción que pretendía lamentar el primer año de Govern de Pere Aragonès, tildándolo de dividido e inactivo, así como la incapacidad para resolver los problemas de la ciudadanía. A todo esto se ha mezclado también la cuestión de las inversiones, que todavía irrita a los independentistas.
Así, y después de que esta mañana el conseller de Economía y Hacienda, Jaume Giró, haya manifestado que la Generalitat cumple el 95% de los presupuestos, frente al 36% del Estado en Catalunya, Alícia Romero ha defendido que estos datos no son honestos. Entonces han salido la diputada de Junts Glòria Freixa y la republicana Meritxell Serret para acusar a los socialistas de no trabajar para que se cumplan las promesas presupuestarias y cargar contra el Govern cuando el ejecutivo de coalición en La Moncloa es el que se encuentra "dividido". A todo esto, también ha metido cucharada el portavoz de los comuns, David Cid, que ha puesto el dedo en el ojo de los socialistas, para ironizar con su gobierno alternativo y tildar Illa de "jefe de oposición resignada".
"Dejen de quejarse y culpar a los otros"
Con todo, y después de media hora de intervenciones tensadas y haciendo uso de la burla y el sarcasmo, la portavoz del PSC no ha podido evitar estallar, visiblemente enfadada. Primero ha empezado comparando el trabajo que hace el Govern de verdad y su gobierno alternativo: "Aquí solo han presentado ocho proposiciones y nosotros 17, ¡17!, contra ocho del gobierno de verdad. ¿Saben cuántos documentos hemos aprobado con medidas concretas y estudios económicos? 49", ha lanzado. Con todo, les ha avisado con contundencia para que actúen: "Ya está bien, hagan el trabajo. Les han votado a ustedes. Gobiernen, trabajen, dejen de quejarse y culpar a los otros".
Y entonces ha llegado el reproche final, como respuesta a las carcajadas y las mofas que venían de las bancadas de los independentistas. "Gritaré y diré lo que me dé la gana", ha lanzado. "Solo faltaría que ustedes me tengan que callar a mí, hombre". Acto seguido, y visiblemente alterada, Romero ha retornado a su escaño, entre aplausos de sus compañeros socialistas, y donde ya se la ha visto más relajada. Con todo, no ha podido evitar las caras por sorpresa de algunos diputados, como la republicana Marta Vilalta, y Glòria Freixa ha aprovechado que bajaba las escaleras para compartir con ella cuatro palabras y una risa. Todo ha quedado cerrado muy pronto, y la presidenta Laura Borràs ha dado paso en el posterior punto del orden del día, no sin hacer mención de lo que había pasado hacía unos instantes: "Acabado el debate, con este nivel de agitación, pasamos en el siguiente punto...".
